Dos de cada tres barriles: cómo Vaca Muerta dio vuelta la balanza energética argentina
En abril, el 67% del petróleo del país salió de un solo lugar. Ese salto de producción llevó al comercio de energía del mayor déficit en años —US$4.400 millones en rojo en 2022— al mayor superávit de su historia. El primer semestre de 2026 habría cerrado en torno a los US$7.000 millones a favor: una cifra que la entidad que la difundió todavía marca como estimada.
Esta semana volvió a aparecer un número que hace pocos años habría sonado a fantasía: la Argentina cerró el primer semestre de 2026 con el mayor superávit energético de su historia para una primera mitad de año. La Bolsa de Comercio de Rosario lo estimó en US$6.987 millones, casi el doble que en el mismo período de 2025.
Detrás de ese saldo hay una sola causa física: Vaca Muerta. El yacimiento no convencional del sur neuquino empujó la producción de crudo del país a niveles que no se veían en décadas, y con ella dio vuelta una cuenta que durante trece años había estado en rojo. Argentina pasó de importar energía —gastando miles de millones de dólares por año en comprar gas y combustible afuera— a venderla. Esta nota mira el motor de ese cambio y, con el método a la vista, separa lo que ya es un hecho medido de lo que todavía es una proyección.
Un superávit, aislado, no dice mucho. Cobra sentido al lado de su propia historia reciente. En 2022, con la guerra en Europa disparando el precio del gas importado, el comercio energético argentino terminó con un déficit de unos US$4.400 millones: el país compraba mucha más energía afuera de la que vendía. En 2023 el saldo quedó cerca del equilibrio. Y entonces la curva se dio vuelta.
Del rojo al verde en cuatro años
Balanza comercial de combustibles y energía, saldo anual en US$ miles de millones (2022–2026).
El gráfico muestra el giro completo: dos años en terreno negativo, y a partir de 2024 un superávit que no para de crecer. 2024 cerró con US$5.668 millones a favor —el mejor saldo en dieciocho años— y 2025 lo superó con US$7.815 millones, un récord absoluto. Lo llamativo del dato nuevo es la velocidad: en apenas seis meses de 2026, el superávit estimado ya casi iguala el de todo 2025.
△ La cocina del dato
Hay que distinguir dos cosas que suelen ir juntas en los titulares. La producción de petróleo la mide la Secretaría de Energía con las declaraciones juradas de las operadoras: de ahí sale que Neuquén bombeó 628.924 barriles por día en abril y que eso equivale al 67% del crudo nacional. Ese dato es oficial y está cerrado.
La balanza comercial —cuánto se exporta y se importa— la mide el INDEC en su informe de Intercambio Comercial Argentino. Con datos oficiales hasta mayo, las exportaciones de combustibles y energía sumaban US$6.182 millones (+44,7% interanual) contra US$779 millones de importaciones (−37,7%): un superávit de US$5.403 millones en cinco meses, ya confirmado.
El número que titula la semana —US$6.987 millones para todo el semestre estimación— es una proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario que agrega junio antes de que el INDEC lo publique. Por eso lo tratamos como estimado: coherente con los cinco meses oficiales, pero todavía no cerrado. La regla de Con Interés es no confundir lo medido con lo proyectado.
La diferencia entre importar y exportar energía se mide en dólares genuinos, y en un país que vive con escasez crónica de divisas eso lo cambia todo. El giro tiene dos motores a la vez: las exportaciones que suben y las importaciones que se derrumban. Es una tijera.
La tijera: más ventas, menos compras
Comercio exterior de combustibles y energía, en US$ miles de millones. 2024 y 2025, años completos; 2026, enero–mayo.
El efecto es doble. Por un lado, entran divisas que alivian al Banco Central y ayudan a sostener la calma cambiaria. Por otro, la energía dejó de ser el agujero por donde se iban los dólares: hoy explica más del 15% de todas las exportaciones del país. Lo que durante una década fue un problema de balanza de pagos se convirtió en una de sus principales soluciones.
La contracara es la dependencia: cuanto más pesa la energía en las exportaciones, más queda el saldo comercial atado al precio internacional del crudo y al ritmo de la inversión en Vaca Muerta. En 2025 el superávit creció aun con precios internacionales 11,2% más bajos, porque el volumen exportado saltó 28,5%. Es una fortaleza nueva, pero también una exposición nueva.
¿Qué es Vaca Muerta y por qué cambia la ecuación?+
Vaca Muerta es una formación geológica de esquisto (shale) en la cuenca neuquina, una de las reservas no convencionales de petróleo y gas más grandes del mundo. Extraer ahí requiere fractura hidráulica y pozos horizontales, una técnica cara que recién se volvió rentable a escala en los últimos años. Hoy el 97% del petróleo que produce Neuquén es no convencional, y el shale ya representa cerca del 70% de todo el crudo del país.
Ese cambio técnico es lo que dio vuelta la balanza: cada barril producido adentro es un barril que no se importa —o que directamente se exporta—. La producción nacional de petróleo se acercó en 2026 a niveles récord, en torno a los 900.000 barriles diarios según estimaciones privadas, un terreno que el país no pisaba desde fines de los años noventa.
El cuello de botella: sacar el petróleo de la cuenca+
Producir mucho no sirve de nada si no se puede transportar. Por eso la variable que más se vigila no es el pozo sino el caño. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), un oleoducto hacia el Atlántico, está previsto que empiece a operar en noviembre de 2026 sumando unos 190.000 barriles diarios de capacidad de evacuación, que escalarían a 390.000 hacia mediados de 2027.
Con esa infraestructura, las proyecciones privadas hablan de exportaciones energéticas por encima de US$14.400 millones en 2026 y un superávit anual que podría superar los US$12.000 millones proyección. Son números que dependen de que la obra se termine en fecha y de que el precio del crudo acompañe: por eso los tratamos como escenario, no como dato.
Las tres variables que definen si el récord se sostiene+
Precio internacional. El saldo en dólares depende de cuánto valga el barril afuera. Un derrumbe del crudo global podría comerse buena parte del superávit aunque el volumen siga subiendo, como ya se vio en 2025.
Inversión y evacuación. El límite hoy no es cuánto hay abajo sino cuánto se puede sacar. Si los oleoductos y plantas de licuefacción se demoran, la producción choca contra un techo.
La foto oficial de junio. El dato del semestre que hoy circula es una estimación. Cuando el INDEC publique el Intercambio Comercial de junio, sabremos si el número real confirma los US$6.987 millones o queda por debajo. Con Interés va a volver sobre este dato para cerrar la cuenta con cifras oficiales.