Récord de granos, menos dólares: el campo embarcó más toneladas que nunca y cobró US$2.000 millones menos
Argentina exportó 60,7 millones de toneladas de granos en el primer semestre, el mayor volumen de su historia para ese período. Y sin embargo, la agroexportación liquidó 13% menos dólares que un año atrás. Los dos datos son verdaderos a la vez — y la explicación no es la que parece.
El campo argentino tuvo su semestre de mayor cosecha embarcada. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, entre enero y junio de 2026 salieron del país 60,7 millones de toneladas de granos y subproductos, el mayor volumen registrado para un primer semestre. El maíz encabezó con 21 millones de toneladas y, por primera vez en un cuarto de siglo, le sacó el primer puesto a la soja.
El dato oficial acompaña: la Secretaría de Agricultura ya había informado un récord de volumen para el primer cuatrimestre, con 41,07 millones de toneladas, un 18% más que un año atrás. Fue, en volumen, una campaña histórica.
Y sin embargo, la cuenta en dólares fue para abajo. El complejo agroexportador liquidó US$13.378 millones en el semestre, un 13% menos que en 2025 — casi US$2.000 millones de diferencia. La pregunta que ordena esta nota: ¿cómo se exporta más que nunca y entran menos divisas?
El récord no lo hizo la soja, la reina histórica del comercio exterior argentino. Lo hicieron los cereales. El maíz trepó a 21 millones de toneladas y el trigo a 11,1 millones — ambos muy por encima de su promedio de años anteriores. La soja, en cambio, quedó en 20,1 millones, un 3% por debajo del año pasado.
El maíz destronó a la soja
Volumen exportado en el primer semestre de 2026, en millones de toneladas (BCR).
Detrás del cambio hay una historia de recuperación. Hace apenas dos campañas, la sequía más dura en décadas había desplomado la cosecha. La vuelta de la lluvia, sumada a más área sembrada de maíz y trigo, empujó el volumen a este récord. Pero cada cultivo llegó por caminos distintos, y no todos crecieron parejo.
Cereales en alza, soja de retroceso
Volumen exportado del primer semestre 2026 frente a su referencia histórica (%).
△ La cocina del dato
Acá conviven dos mediciones distintas, y confundirlas es el error más común. El volumen (60,7 millones de toneladas) lo mide la Bolsa de Comercio de Rosario a partir de los embarques, y lo corrobora el dato oficial de la Secretaría de Agricultura —basado en INDEC—, que ya había marcado un récord de volumen para el cuatrimestre. Son toneladas que salieron del país: la foto de la cosecha.
Los dólares (US$13.378 millones) los informa la CIARA-CEC, la cámara que agrupa a la industria aceitera y a los exportadores de cereales, en su parte mensual de liquidación de divisas. Miden otra cosa: cuántos dólares del agro entraron efectivamente al mercado de cambios. Un semestre puede batir el récord de toneladas y, al mismo tiempo, liquidar menos divisas — porque el precio de cada tonelada y el momento en que se vende también cuentan.
Los dólares del agro son la principal fuente de divisas genuinas de la Argentina: alimentan las reservas del Banco Central y sostienen la calma cambiaria. Por eso importa que, con una cosecha récord, hayan entrado menos que el año pasado.
Más toneladas, menos dólares
Dólares liquidados por la agroexportación en el primer semestre. 2025 vs. 2026 (CIARA-CEC).
Y acá está el giro que la explicación fácil se pierde. La caída no se debe a un derrumbe de precios: la soja arrancó 2026 incluso algo por encima del valor de un año atrás. El factor decisivo es otro, y es de comparación: en 2025 hubo una rebaja temporal de retenciones que corrió hasta el 30 de junio, y ese incentivo adelantó ventas y llenó de dólares el primer semestre de 2025. Sin ese empujón, 2026 volvió a un ritmo de comercialización —en palabras de la propia cámara— "históricamente normal".
La aclaración no borra el récord de toneladas, que es real. Pero corrige una lectura apurada: los menos dólares de 2026 no son una señal de debilidad de la cosecha, sino el reflejo de que 2025 fue un semestre artificialmente cargado. Aun así, con US$13.378 millones, fue el cuarto mejor primer semestre en ingreso de divisas del agro de la historia.
El efecto retenciones: por qué 2025 fue una base inflada+
Las retenciones son el impuesto a las exportaciones agrícolas. Cuando el Gobierno las baja de manera temporal, los productores y exportadores tienen un incentivo claro: vender y liquidar antes de que el beneficio se termine. Eso fue lo que ocurrió en 2025, con una rebaja que rigió hasta el 30 de junio: buena parte de las ventas se concentró en el primer semestre para aprovechar la ventana, cargando de dólares esos meses.
En 2026, sin ese incentivo excepcional, la comercialización se distribuye de forma más pareja a lo largo del año. Por eso comparar el primer semestre de 2026 contra el de 2025 mide, en parte, una distorsión impositiva y no solo el desempeño de la cosecha. La foto justa se verá recién con el año cerrado: la Bolsa de Rosario proyecta para todo 2026 un ingreso de divisas del agro en torno a los US$34.900 millones — una cifra que ella misma revisa mes a mes según los precios.
El fin del reinado de la soja+
Durante un cuarto de siglo, la soja fue sinónimo de exportación argentina. En este primer semestre, por primera vez en 26 años, quedó por debajo del maíz en volumen y aportó apenas el 33% de las toneladas agroexportadas, su menor participación relativa en el registro. No es que la soja se derrumbe —siguió en 20,1 millones de toneladas—, sino que los cereales crecieron mucho más rápido: el maíz por área y rinde, el trigo con un salto del 63% sobre su media histórica.
El cambio importa porque diversifica la canasta exportadora. Una Argentina menos dependiente de un solo grano es una Argentina algo menos expuesta a lo que le pase al precio de la soja en Chicago o a una sequía puntual sobre ese cultivo. Es un desplazamiento estructural, no un dato de un solo semestre, y vale la pena seguirlo en las próximas campañas.
Qué mirar en el segundo semestre+
La gruesa —soja y maíz— concentra sus liquidaciones en el primer semestre; a partir de julio, la oferta estacional de dólares del agro empieza a aflojar. Eso suele quitarle una fuente de oferta al mercado de cambios y agrega presión sobre el dólar en la segunda mitad del año. Es el momento del calendario en que las divisas del campo escasean.
La variable a vigilar: el precio internacional de los granos y el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central. Si los precios acompañan y el BCRA sigue comprando, el menor ingreso de la segunda mitad se absorbe sin sobresaltos. Si no, la escasez estacional de dólares del agro puede sentirse en el tipo de cambio. Con Interés va a volver sobre este dato cuando cierre el año, para ver si el récord de toneladas terminó traduciéndose en un buen año de dólares.