El Banco Central compró US$532 millones en un día: el récord de la era Milei, con un asterisco
Fue la mayor compra diaria de dólares del BCRA en más de tres años, la punta de una racha de 126 ruedas seguidas y de US$12.000 millones acumulados en 2026. El Gobierno cumplió la meta del FMI. Pero un centímetro debajo de la superficie, las reservas netas siguen rozando el cero y buena parte de esos dólares no se ganaron: se pidieron prestados.
El martes 14 de julio, el Banco Central compró US$532 millones en el Mercado Libre de Cambios en una sola jornada. Fue, según el propio dato oficial que replicaron Infobae, La Nación, Ámbito y Perfil, el mayor monto diario desde que asumió Javier Milei, y equivalió a más del 100% del volumen operado ese día. Con esa rueda, la autoridad monetaria encadenó 126 días consecutivos con saldo comprador y llevó lo acumulado en 2026 por encima de los US$12.000 millones.
El ministro de Economía y las cuentas oficiales lo festejaron: las reservas brutas rondaron los US$48.600 millones, el dólar mayorista se mantuvo cerca de $1.485 —lejos del techo de la banda, en $1.809— y, semanas antes, el país había cumplido por primera vez en la gestión la meta de reservas netas pactada con el Fondo Monetario. La foto financiera es la que cualquier gobierno querría mostrar. La pregunta que ordena esta nota es otra: ¿esos dólares se ganaron o se pidieron prestados?
Un récord de un día, aislado, dice poco. Cobra sentido dentro de la película: 2026 fue, para el Banco Central, el año de la reconstrucción de reservas. La compra de US$532 millones no cayó del cielo, fue el pico de una racha larga. Desde comienzos de año, con un único día en rojo (el 2 de enero), el BCRA compró prácticamente todas las ruedas. En mayo sumó US$2.596 millones; en junio, US$1.418 millones; y para mediados de julio ya llevaba más de US$12.000 millones en el año.
A mitad de año, ya superó la meta de todo 2026
Dólares comprados por el BCRA en 2026 frente a la meta de acumulación anual del FMI (US$ millones).
La última vez que el Central había comprado semejante cantidad en un solo día había que buscarla en diciembre de 2022, durante el segundo "dólar soja" que armó Sergio Massa para inflar transitoriamente las reservas. Que se repita hoy, sin un tipo de cambio especial de por medio, es lo que llevó al mercado a hablar de "hito". Pero la comparación esconde una diferencia clave, y de ella depende toda la lectura.
△ La cocina del dato
El número surge de las operaciones del BCRA en el Mercado Libre de Cambios (MLC), que la propia entidad informa y que las mesas de dinero reconstruyen a diario. "Comprar" aquí significa que el Central se quedó con el excedente de dólares que sobró en la plaza tras cubrir la demanda: por eso puede comprar mucho un día y las reservas caer al día siguiente, cuando hay que pagar deuda o importaciones.
Ahí está la distinción que ordena todo: las reservas brutas (los ~US$48.600 millones del titular) incluyen dólares que no son enteramente del país —el swap con China, encajes de depósitos privados, desembolsos del FMI—. Las reservas netas, que descuentan esos pasivos, son el número que mira el mercado. Y ahí la historia es más áspera: pese a un semestre de compras récord, distintas consultoras las ubicaban a fin de junio en torno a cero o levemente en negativo (estimación privada, no un dato oficial cerrado).
En su nota sobre la inflación, Con Interés señaló que la variable a vigilar eran las reservas: si el Banco Central acumulaba dólares sin sobresaltos, la calma cambiaria dejaba de ser prestada. Este récord es, en parte, esa señal buscada. Pero el mismo dato trae su propia advertencia, y se ve mejor poniendo los dos números uno al lado del otro: el que sale en el titular y el que mira el mercado.
El número grande y el número real
Reservas brutas frente a reservas netas estimadas, mediados de 2026 (US$ millones).
El segundo asterisco es el origen de los dólares. Buena parte de la oferta que le permite comprar al Central no vino este mes del campo, sino de colocaciones de deuda: empresas y provincias que emitieron bonos en dólares (obligaciones negociables por más de US$10.000 millones en 2026) y liquidaron esas divisas en el mercado. El economista Gabriel Caamaño, entre otros, vinculó la propia compra récord del 14 de julio a una liquidación corporativa, y descartó que viniera del agro. Un dólar que entra por deuda hay que devolverlo; un dólar que entra por exportación, no.
Por eso las dos cosas son ciertas a la vez. La acumulación es real, la meta con el Fondo se cumplió y el dólar está tranquilo: nada de eso es un espejismo. Pero el colchón todavía es fino y en parte alquilado. Para que la calma cambiaria deje de ser prestada, al Central no le alcanza con comprar mucho un día: necesita que los dólares que compra sean, cada vez más, dólares propios.
Brutas y netas: por qué el mercado mira el número chico+
Las reservas brutas son todo lo que el BCRA tiene en la caja: divisas propias, oro, el swap de monedas con China, los encajes en dólares de los depósitos privados y los desembolsos del FMI. Las reservas netas restan de ahí los pasivos de corto plazo: son el dólar que el Central podría usar libremente para intervenir o pagar sin comprometer plata ajena.
La brecha entre ambas mide cuán "prestado" está el colchón. Con brutas cerca de US$48.600 millones y netas rondando el cero a fin de junio, casi todo el stock visible se apoya en pasivos. Por eso un mismo día el Central puede anunciar una compra récord y, a la vez, ver caer las reservas brutas: el 13 de julio, por caso, compró US$280 millones pero las reservas cedieron US$517 millones por pagos de deuda.
¿De dónde salen los dólares? Superávit comercial vs. deuda+
Hay dos canillas. La primera es genuina: el superávit comercial, que entre enero y mayo acumuló unos US$11.800 millones, impulsado por energía (Vaca Muerta), agro y minería. Esos son dólares ganados, que no se devuelven. La segunda es financiera: la emisión de deuda corporativa y sub-soberana, con más de US$10.000 millones colocados en 2026, que ingresan al mercado cuando las empresas liquidan lo emitido.
El problema es de composición: cuando la compra de un día depende de una colocación de deuda —como se sospechó del récord del 14 de julio—, ese dólar mejora la foto de hoy pero deja una obligación para mañana. La solidez de la acumulación no se mide por cuánto compra el Central, sino por qué parte de lo que compra proviene de la primera canilla y no de la segunda.
Qué mirar en el segundo semestre+
La meta anual del FMI: el Fondo pide acumular unos US$8.000 millones de reservas netas en todo 2026. A mitad de año el objetivo ya estaba prácticamente alcanzado, con apenas US$1.700 millones por sumar hacia diciembre. Sobrecumplirlo daría aire; incumplirlo en el segundo semestre encendería alarmas.
La estacionalidad del agro: el grueso de la liquidación del campo se concentra en el primer semestre. En la segunda mitad del año la oferta de dólares comerciales afloja, y ahí se verá si el Central puede seguir comprando sin apoyarse tanto en la deuda.
El dólar y la banda: mientras el tipo de cambio siga lejos del techo ($1.809), el BCRA compra sin forzar la maquinita. Si se acercara al techo, la dinámica cambiaría. Con Interés va a volver sobre las reservas netas cuando cierre el tercer trimestre, para ver si el colchón dejó de ser prestado.