El turismo se llevó US$7.221 millones en 2025: el rojo récord de dólares que ahora se achica por la peor razón
La cuenta de viajes de la balanza de pagos dejó el año pasado el mayor déficit en tres décadas: los argentinos gastaron US$12.072 millones afuera y los turistas extranjeros dejaron apenas US$4.852 millones. En 2026 el rojo empieza a moderarse, pero no porque el país se haya vuelto más barato: es que la recesión dejó a la clase media con menos plata para viajar. Esta es la anatomía de una fuga que le disputa los dólares al Banco Central — con los números a la vista.
Argentina exporta soja, petróleo, software — y turistas. En 2025, con un peso fuerte que abarató los pasajes y las vacaciones afuera, casi 12 millones de turistas argentinos viajaron al exterior y volvieron con la valija llena de gastos en dólares. Del otro lado del mostrador, llegaron menos extranjeros. El resultado quedó asentado en la balanza de pagos: la cuenta "viajes" cerró el año con un déficit de US$7.221 millones, el peor registro en tres décadas, por encima del récord anterior de 2017 (US$6.008 millones).
Ese número es plata que sale del país justo cuando más se la disputa. El Banco Central pasó buena parte de 2026 comprando dólares para reconstruir reservas; el turismo emisivo rema en la dirección contraria. Y el calendario no ayudó: el Mundial 2026 —que se jugó entre junio y julio en Estados Unidos, México y Canadá— sumó un incentivo más para cruzar la frontera con la tarjeta, al punto de que varios medios reportaron que en el propio Central seguían con atención cuánto avanzaba la Selección por el costo en divisas que implicaba.
Pero hay un giro en los datos frescos. En 2026 el rojo turístico empezó a achicarse. Y la razón, cuando se la mira de cerca, no es una buena noticia: no es que Argentina se volvió competitiva para recibir visitantes, sino que a los argentinos les quedó menos plata en el bolsillo para viajar. La pregunta que ordena esta nota: ¿se cierra el boquete de dólares del turismo, o solo se está enfriando junto con la economía?
Un déficit de US$7.221 millones, solo, no dice si es mucho o poco. Cobra sentido al lado de lo que entra. La cuenta "viajes" mide dos flujos: lo que gastan los argentinos cuando salen (un egreso de divisas) y lo que dejan los extranjeros cuando llegan (un ingreso). En 2025 la brecha entre ambos fue enorme: salieron dos dólares y medio por cada uno que entró.
Dos dólares y medio afuera por cada uno que entra
Cuenta "viajes" de la balanza de pagos, año 2025 (millones de US$, INDEC)
La foto de arriba es de dólares; la de abajo es de personas, y confirma lo mismo desde otra medición independiente. El INDEC también cuenta —con relevamientos en aeropuertos y pasos fronterizos— cuántos turistas entran y salen. En los primeros cinco meses de 2026, salieron 2,3 argentinos por cada extranjero que llegó.
La balanza de personas, también en rojo
Turistas entre países, acumulado enero–mayo 2026 (en millones, INDEC · ETI)
Que dos mediciones distintas —una en dólares, otra en cabezas— apunten al mismo lado es la mejor señal de que el fenómeno es real y no un artefacto de un solo método. Argentina es, estructuralmente, un país que manda más turistas afuera de los que recibe. La novedad no es esa; es qué está pasando en 2026.
△ La cocina del dato
El déficit de US$7.221 millones surge de la cuenta "viajes" de la balanza de pagos que publica el INDEC. Es una medición de base económica: registra todo el gasto de los viajeros —lo pagado con tarjeta, en efectivo o de cualquier forma— con independencia de por qué mercado de cambios haya pasado el dólar. Por eso es el número más amplio.
Acá va la precisión más importante, y la que casi ningún titular aclara: no todos esos dólares presionaron sobre las reservas. El Banco Central mide, por separado, solo la parte que se liquidó en el mercado oficial de cambios (su "balance cambiario"). Por esa vía, el gasto neto de turismo y tarjetas fue mucho menor: alrededor de US$4.054 millones en 2025 y unos US$2.560 millones en el primer trimestre de 2026. La diferencia se explica porque una porción creciente de los consumos afuera se paga con dólares propios (ahorros, dólar MEP), que no salen de las reservas del Central.
En resumen: hay tres termómetros del mismo cuerpo. El de personas (ETI, cabezas), el económico amplio (balanza de pagos, US$7.221 M) y el de mercado oficial (balance cambiario del BCRA, más chico). Los tres marcan fiebre; discrepan en cuántos grados. En esta nota usamos el dato de balanza de pagos como cifra ancla y aclaramos cada vez que cambiamos de termómetro.
Acá está el giro. El déficit récord de 2025 empezó a ceder en 2026: el primer trimestre cerró con un rojo de US$3.184 millones, unos US$280 millones menos que en el mismo período de 2025. A primera vista, parece la Argentina abaratándose y equilibrando sus cuentas. La letra chica dice otra cosa.
El rojo baja porque el argentino viaja menos
Turistas, variación interanual de mayo 2026 (%). Entran más extranjeros; salen menos argentinos.
El turismo emisivo cayó 12,1% interanual en mayo. Viajar al exterior sigue siendo relativamente barato en dólares, pero para hacerlo hace falta tener esos pesos primero — y con el salario real golpeado y el consumo interno enfriado, a muchas familias el viaje afuera dejó de entrar en el presupuesto. El déficit turístico no se cierra porque el país se volvió más competitivo: se enfría junto con la economía.
Para el bolsillo concreto, la lectura tiene dos caras. Quien conserva ingresos en dólares o ahorros sigue encontrando pasajes y hoteles afuera a precios convenientes: para esa franja, es un buen momento para viajar. Para la mayoría que vive de un sueldo en pesos, el veranito de los viajes internacionales de 2024 y 2025 ya quedó atrás. Y para el país en su conjunto, cada dólar que se va en turismo es un dólar que el Banco Central tiene que salir a comprar por otro lado para sostener el esquema cambiario.
Por qué hay tres cifras distintas del "déficit turístico"+
Es habitual leer en la misma semana que el turismo dejó un rojo de US$7.221 millones, de US$4.054 millones o de "6,6 millones de turistas". No se contradicen: miden cosas distintas. La cuenta viajes de la balanza de pagos (INDEC) es la más amplia y de base económica: cuenta todo el gasto de los viajeros, se haya pagado como se haya pagado. El balance cambiario (BCRA) mide solo los dólares que efectivamente se compraron en el mercado oficial para gastar afuera; es el número que realmente pesa sobre las reservas, y es más chico porque mucho consumo se paga con dólares propios. Y las Estadísticas de Turismo Internacional (ETI, INDEC) no cuentan dólares sino personas, con encuestas en aeropuertos y pasos fronterizos.
Para una nota rigurosa, la regla es simple: elegir una vara, decir cuál es, y no saltar de una a otra sin avisar. Acá la cifra ancla es la de balanza de pagos; el resto entra como contexto, siempre con su etiqueta.
El peso fuerte: por qué salir es barato y recibir es caro+
El motor de fondo del déficit es el tipo de cambio real. Cuando el peso se aprecia —los precios internos suben más rápido que el dólar—, Argentina se vuelve cara en dólares. Para un argentino, eso hace que un pasaje y una semana en Río, Miami o Madrid rindan más que las mismas vacaciones en el país. Para un extranjero, ocurre lo inverso: viene a un destino que dejó de ser la ganga que supo ser, y por eso el turismo receptivo tardó en recuperarse.
Esa lógica explica el salto del emisivo en 2024 y 2025, cuando el atraso cambiario estaba en su punto más marcado. En 2026, con la actividad enfriada y los ingresos reales caídos, el mismo tipo de cambio convive con menos viajes: el precio relativo sigue invitando a salir, pero el bolsillo no acompaña. Por eso el receptivo, que venía de un piso bajo, pudo crecer 20,4% interanual en mayo mientras el emisivo cedía.
Qué mirar en el segundo semestre+
El dato clave: si la baja del turismo emisivo se sostiene o rebota. Si la actividad se recupera en el segundo semestre y el peso sigue apreciado, es probable que los viajes al exterior vuelvan a treparse y el rojo se reabra. Si la recesión persiste, el déficit seguirá cerrándose — por la vía triste.
La variable a vigilar: las reservas del Banco Central. Mientras el Central compra divisas para acumular, el turismo emisivo se las resta por la otra ventanilla. La foto de julio —con el Mundial 2026 de fondo— es el peor momento estacional para esa pulseada. Con Interés va a volver sobre este dato cuando el INDEC publique el balance del segundo trimestre, para ver si el boquete se cierra o solo estaba de vacaciones.