La minería batió un récord de US$3.934 millones y el litio se transformó en su nueva estrella
En los primeros cinco meses de 2026 las exportaciones mineras crecieron 75,8% y marcaron el mayor arranque de año de la historia. El oro sigue mandando, pero la sorpresa es el litio: facturó 155,8% más en dólares aunque despachó apenas 59% más en volumen. La diferencia la explica un precio internacional que casi se duplicó. Esta es la anatomía de ese récord — con cada número a la vista.
La minería argentina tuvo su mejor comienzo de año del que haya registro. Entre enero y mayo de 2026 exportó US$3.934 millones, un 75,8% más que en el mismo período de 2025, según la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera de la Secretaría de Minería. Solo en mayo embarcó US$644 millones, un 36,1% por encima de un año atrás.
El podio lo sigue ocupando el oro, que explica cerca de dos tercios de esos dólares. Pero el dato que rompe la rutina es el litio: sus exportaciones treparon 155,8% medidas en dólares. Y ahí aparece la pregunta que ordena esta nota: ¿la minería vende mucho más, o vende lo mismo a mejor precio? La respuesta, como casi siempre, aparece cuando se separa el volumen del precio.
Un récord aislado dice poco; cobra sentido al lado de su historia. En 2025 la minería ya había marcado su mejor año completo, con US$6.075 millones exportados en doce meses. El arranque de 2026 va camino a superarlo con holgura: la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) proyecta —es una estimación, no un dato cerrado— que el año termine por encima de los US$9.000 millones, un nivel en el que el sector aportaría cerca de 1 de cada 10 dólares que exporta el país.
De dónde salen los US$3.934 millones
Exportaciones mineras por mineral, enero–mayo 2026 (US$ millones). El oro domina; el litio ya es el segundo.
El gráfico muestra de dónde salen esos dólares. El oro aporta alrededor de US$2.485 millones —cerca de dos tercios del total— y sigue siendo el corazón del negocio. El litio, con US$859 millones, ya representa el 21,8% de las exportaciones mineras: el año pasado era apenas el 15%. La plata suma US$454 millones. El cobre, todavía marginal (US$15 millones), es el gigante que la industria promete para la próxima década.
△ La cocina del dato
El número surge de los informes de comercio exterior minero de la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera, dependiente de la Secretaría de Minería. El propio ministro de Economía había adelantado a mediados de junio un acumulado de US$3.254 millones para los primeros cuatro meses (+84,3% interanual); la cifra de cinco meses es coherente con ese ritmo.
Para no depender de una sola fuente, cruzamos el dato con el INDEC, que compila el comercio exterior por separado. Su informe de Intercambio Comercial de mayo confirma la película: el "oro para uso no monetario" fue uno de los diez principales productos de exportación del país (unos US$506 millones en el mes) y el carbonato de litio figura entre los primeros envíos a China. Además, las cifras cierran entre sí: la suma de oro, litio, plata, cobre y minerales no metálicos reconstruye el total informado.
¿Por qué debería importarle esto a alguien que no trabaja en una mina? Por los dólares. La minería es, junto con el agro y la energía, una de las tres patas que le proveen divisas al país. Y esos dólares son los que —al engrosar el superávit comercial y las compras del Banco Central— ayudan a sostener la calma del tipo de cambio que hoy modera los precios. Dicho simple: una porción de que el dólar no se dispare se explica en estos embarques.
El salto del litio, en cinco meses
Exportaciones de litio, enero–mayo de cada año (US$ millones).
Pero conviene leer el récord con lupa, y acá vuelve la pregunta del volumen y el precio. El litio facturó 155,8% más en dólares, sí, pero despachó 59,3% más en toneladas. La brecha entre esos dos números —que es enorme— no la puso una nueva mina: la puso el mercado internacional.
El precio del litio se dio vuelta
Carbonato de litio, precio promedio (US$ miles por tonelada). El derrumbe de 2024-2025 y el rebote de 2026.
Ese matiz importa por dos razones. La primera es cautela: lo que el precio da, el precio puede quitar, como ya pasó en 2024. La segunda es que el boom, por ahora, es un fenómeno de dólares y de provincias —el litio del NOA (Jujuy, Salta, Catamarca), el oro de Santa Cruz y San Juan— más que de empleo masivo. Suma divisas para la macro y regalías para unas pocas provincias, pero no es todavía el motor de puestos de trabajo que cambia la vida de la mayoría. Para el bolsillo del argentino promedio, su efecto es indirecto: llega por la vía del dólar y de los precios, no por la del salario.
El litio, en detalle: por qué los dólares corren más rápido que las toneladas+
El precio del carbonato de litio venía de un derrumbe: tras tocar picos históricos cercanos a los US$25.000 por tonelada, promedió unos US$12.600 en 2024 y se hundió a cerca de US$9.600 en 2025. En 2026 se dio vuelta: el promedio de los primeros cinco meses trepó a unos US$19.400 y en mayo tocó US$24.000 por tonelada, el mayor valor desde fines de 2023.
La cuenta cierra: si el volumen exportado creció 59% y el precio casi se duplicó, los dólares facturados terminan subiendo mucho más (155,8%). Detrás del repunte de precios hay restricciones de oferta a nivel global —suspensiones de producción en China, una traba a la exportación de mineral sin procesar en Zimbabwe y menor producción en Australia—. Es un dato clave para leer el récord con perspectiva: parte del mérito es argentino (más producción real) y parte es un viento de cola internacional que puede cambiar.
El oro manda: por qué sigue siendo el corazón del negocio+
Aunque el litio se lleve los titulares, el mineral que más dólares aporta sigue siendo el oro: unos US$2.485 millones en cinco meses, cerca de dos tercios del total exportado por el sector. Se despacha mayormente como "doré" (una aleación en bruto de oro y plata) desde minas maduras de Santa Cruz y San Juan, y también surfea un precio internacional del oro en niveles récord, empujado por la incertidumbre global.
El contraste con el litio es útil: el oro es un negocio consolidado que crece de forma más pareja, mientras el litio es la apuesta joven, más volátil y más sensible al precio. El récord de 2026 combina las dos cosas —un piso firme de oro y un salto de litio— y por eso es tan grande.
Lo que viene: el cobre y la promesa de los US$9.000 millones+
La CAEM proyecta —insistimos: es una estimación— que 2026 cierre por encima de los US$9.000 millones, lo que sería un nuevo récord anual y llevaría a la minería a aportar alrededor de 1 de cada 10 dólares de exportación. Más allá de 2026, el jugador que la industria mira es el cobre: hoy casi no exporta (US$15 millones en cinco meses), pero grandes proyectos en la cordillera prometen multiplicar esa cifra hacia el final de la década.
Las advertencias son las de siempre en minería: los proyectos tardan años, dependen de inversión que aún no está confirmada y quedan atados al precio internacional de cada metal. La foto de hoy es un récord real; la película de la próxima década todavía se está filmando. Con Interés va a volver sobre este dato cuando se conozca el acumulado del primer semestre, para ver si el ritmo se sostiene.