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ECONOMÍA / Anatomía de un dato

El primer déficit primario de la era Milei: junio cerró en rojo, aunque el semestre sigue con superávit

Por primera vez desde que asumió, el Estado nacional gastó más de lo que recaudó incluso antes de pagar la deuda: junio dejó un déficit primario de $696.843 millones. El aguinaldo y una postergación de Ganancias explican el traspié. El semestre igual cerró en azul —0,6% del PBI de superávit primario—, pero menos de la mitad de la meta anual, con el FMI mirando de cerca.

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−$696.843M
Fue el déficit primario del Estado nacional en junio de 2026, según la Secretaría de Hacienda. Es el primer mes en rojo —antes de pagar intereses de deuda— desde que Javier Milei asumió: la gestión venía encadenando superávits primarios todos los meses desde enero de 2024.
−$1,02 billdéficit financiero de junio (con intereses)
+$790.533 Msuperávit primario de junio de 2025
+0,6%superávit primario del semestre (PBI)
2La noticia

El superávit fiscal es la bandera del Gobierno, y en junio se dio vuelta por un mes. El sector público nacional registró un déficit primario de $696.843 millones —el resultado de las cuentas antes de pagar los intereses de la deuda— y, sumados esos intereses ($328.049 millones), un déficit financiero de $1.024.891 millones, algo más de un billón de pesos. Es la primera vez en toda la gestión de Javier Milei que el Estado cierra un mes con déficit primario.

El propio ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el rojo a dos factores puntuales: el pago del aguinaldo (medio sueldo extra a empleados y jubilados, que golpea siempre en junio y diciembre) y la postergación del pago de Ganancias de personas físicas, cuyo vencimiento se corrió a fines de julio. Es decir: gastos que se adelantaron y ingresos que se atrasaron, todo en el mismo mes. La pregunta que ordena esta nota es si se trata de un tropiezo estacional o de una señal de que el ancla fiscal empieza a pesar más.

3El dato en contexto

Un déficit de un mes, aislado, no dice mucho. Cobra sentido comparado con su propia historia. En junio de 2025, con el mismo aguinaldo de por medio, las cuentas habían cerrado con un superávit primario de $790.533 millones. El giro de un año al otro es de casi $1,5 billones: de estar cómodamente en azul a caer en rojo en el mismo mes del calendario.

Antes / Después · Resultado primario de junio

El mismo mes, dado vuelta

Resultado primario del sector público nacional en junio, 2025 vs. 2026 (en billones de pesos corrientes).

Fuente: Secretaría de Hacienda, Ministerio de Economía. Nota: son pesos corrientes, sin ajustar por inflación; la comparación ilustra el cambio de signo, no la magnitud real.

Ahora bien: aunque junio haya sido rojo, el semestre completo siguió siendo azul. Entre enero y junio el Estado acumuló un superávit primario de $7,3 billones (0,6% del PBI) y, después de pagar intereses, un superávit financiero de $1,4 billones (0,1% del PBI). El ancla no se rompió; se aflojó. Y el detalle importa: ese 0,6% del semestre es menos de la mitad de la meta que el propio Gobierno se fijó para todo el año.

+0,6%
Superávit primario acumulado 1er semestre (PBI)
1,5%
Meta primaria anual del Presupuesto (1,4% con el FMI)
−53%
Caída del superávit financiero vs. 1er semestre 2025 (nominal)
4Cómo lo sabemos

△ La cocina del dato

Los números salen del informe mensual de ejecución presupuestaria del sector público nacional que difunde la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía, y que Caputo comunicó el 16 de julio. Hay que distinguir dos resultados: el primario mide ingresos menos gastos antes de los intereses de la deuda; el financiero los descuenta después. En junio los intereses fueron $328.049 millones, y la cuenta cierra: $696.843 M de déficit primario + $328.049 M de intereses = $1.024.891 M de déficit financiero.

Dónde estuvo la tensión del mes: los ingresos totales crecieron cerca de 22% interanual —por debajo de la inflación de 33,5%, es decir, cayeron en términos reales— mientras el gasto primario subió más de 30%, empujado por el aguinaldo. Cuando los ingresos corren más lento que los gastos, aunque sea por un mes puntual, el resultado se da vuelta.

Fuente Sec. de Hacienda · MECON Período Junio y 1er semestre 2026 Difundido 16/07/2026 Verificación triple fuente independiente
5Por qué importa

El superávit fiscal no es un número abstracto: es la promesa central sobre la que se apoya todo el esquema. Es lo que le permite al Gobierno no emitir para financiarse, contener el dólar y bajar la inflación; y es lo que el FMI mira para liberar desembolsos. Por eso un déficit —aun estacional— pone a prueba la parte más sensible del relato. La pregunta de fondo no es qué pasó en junio, sino cómo se sostuvo el superávit del semestre. Y la respuesta está del lado del gasto.

Divergencia · Gasto por partida, 1er semestre 2026

La motosierra del semestre: dónde recortó (y dónde no)

Variación real interanual del gasto por partida en el 1er semestre (%, ajustado por inflación).

Subió en términos reales
Cayó en términos reales
Fuente: Secretaría de Hacienda; procesamiento sobre ejecución del 1er semestre 2026. Lectura: el ajuste se concentró en obra pública y transferencias a provincias; los subsidios a la energía, en cambio, treparon.

El semestre se sostuvo con una tijera muy despareja. El gasto de capital —básicamente la obra pública— cayó 44,1% real, y las transferencias a las provincias se desplomaron 61,8%. En el otro extremo, no todo bajó: los subsidios a la energía subieron 73,7% real, un recordatorio de que el ajuste tiene partidas que resisten. La pregunta para el bolsillo es concreta: una ruta que no se hace, una obra provincial que se frena o un boleto que sube menos porque el subsidio se recorta son, todos, formas en que este número aterriza en la vida cotidiana.

"El superávit del primer semestre no se construyó con más ingresos —que cayeron en términos reales— sino con menos gasto. La pregunta es cuánto más hay para recortar sin que se note."

Lo que viene marca el tablero. Para llegar a la meta anual de 1,5% del PBI (1,4% en el acuerdo con el FMI), el segundo semestre tiene que aportar bastante más superávit que el primero. El Gobierno confía en la estacionalidad —los ingresos suelen ser más fuertes en la segunda mitad del año, y el pago de Ganancias postergado entra en julio— para recuperar el terreno. Sus críticos, en cambio, ven en junio la primera grieta de un esquema que exige apretar cada vez más para rendir lo mismo.

6Para ir más profundo
Primario vs. financiero: por qué la distinción cambia la lectura+

El resultado primario es la diferencia entre lo que el Estado recauda y lo que gasta sin contar los intereses de la deuda. El resultado financiero es el número final, ya con esos intereses pagados. Un país puede tener superávit primario y, aun así, déficit financiero si los intereses se comen todo el excedente: fue el caso de la Argentina durante buena parte de la década pasada.

Por eso el dato de junio es doblemente significativo. No solo el resultado financiero fue negativo (algo que puede pasar en meses de vencimientos altos), sino que el primario —el que mide el esfuerzo fiscal "puro", sin la deuda de por medio— también dio negativo por primera vez en la gestión. En el acumulado del semestre, en cambio, ambos siguen en positivo: $7,3 billones de superávit primario y $1,4 billones de financiero.

¿Se llega a la meta? El argumento del Gobierno y el del mercado+

La lectura del Gobierno: el déficit de junio es estacional y transitorio. El aguinaldo infla el gasto una vez por semestre y la postergación de Ganancias corrió ingresos a julio; con esos ingresos entrando en la segunda mitad del año, el superávit se recompone y la meta anual sigue en pie. Es la interpretación de "un mes malo dentro de un semestre bueno".

La lectura del mercado: algunas consultoras encienden una luz amarilla. Según estimaciones de Max Capital y Grupo SBS (citadas por la prensa económica), medido con la metodología que acuerda con el FMI el superávit primario acumulado habría quedado en torno a $6,3 billones estimados frente a un objetivo semestral cercano a $6,9 billones —es decir, por debajo de la meta trimestral pactada por unos $560.000 millones estimados—. Estos números son cálculos privados sujetos a revisión, no cifras oficiales, y por eso los marcamos como estimación.

El dato a vigilar: la directora del FMI, Kristalina Georgieva, tenía previsto visitar Buenos Aires a fines de julio para la revisión del programa. De esa revisión depende la continuidad de los desembolsos. Con Interés va a volver sobre las cuentas públicas cuando se conozca el resultado de julio, para ver si la estacionalidad hizo su trabajo.

El semestre en tres números: ingresos, gasto y meta+

El superávit del primer semestre no se explica por una mejora de los ingresos. Al contrario: la recaudación creció por debajo de la inflación y cayó en términos reales, arrastrada por la baja de retenciones al agro y por la propia desaceleración de precios, que licúa la recaudación nominal. El excedente salió del gasto: el gasto primario del semestre se ubicó por debajo del de un año atrás en términos reales.

Comparado con el primer semestre de 2025, el superávit primario acumulado se achicó y el financiero cayó con fuerza en la comparación nominal —y todavía más en términos reales—. El esquema, en síntesis, rinde: la Argentina sigue mostrando superávit fiscal, algo poco habitual en su historia reciente. Pero el margen es más fino que hace un año, y junio fue el primer recordatorio de que sostenerlo cuesta cada vez más.