La deuda pública bajó por segundo mes seguido — y sigue a un paso de su récord
En junio, el stock de deuda del Estado cerró en US$474.192 millones: US$5.080 millones menos que en mayo. El Gobierno lo presenta como desendeudamiento, pero la baja es sobre todo contable y el stock quedó a apenas US$9.638 millones de su récord histórico. Y cuánto creció la deuda desde que asumió Milei depende, casi literalmente, de qué día se elija para empezar a contar. Esta es la cuenta — con las dos lecturas a la vista.
La Secretaría de Finanzas publicó el 15 de julio el informe mensual de deuda, y el título que eligió el Gobierno fue optimista: la deuda pública bajó por segundo mes consecutivo. En junio, el stock de deuda bruta de la Administración Central cerró en US$474.192 millones, unos US$5.080 millones menos que en mayo.
Es un dato que admite dos titulares opuestos, y los dos son ciertos. Uno: la deuda cae y se pesifica, una señal de normalización financiera. El otro: el stock sigue a solo US$9.638 millones del récord histórico de US$483.830 millones que tocó en marzo, y desde que arrancó la gestión creció mucho o cayó, según desde qué fecha se lo mida. La pregunta que ordena esta nota: ¿la deuda argentina está bajando de verdad, o el número apenas se movió de lugar?
Un stock de US$474.192 millones, aislado, no dice si es mucho o poco. Cobra sentido al lado de su propia trayectoria. La deuda venía subiendo casi sin pausa: cerró 2024 en US$466.921 millones, bajó levemente a US$455.067 millones a fin de 2025, y en el primer trimestre de 2026 volvió a saltar hasta el récord de marzo. Los últimos dos meses la corrigieron apenas hacia abajo.
El arco de la deuda, hito a hito
Deuda bruta de la Administración Central en momentos clave, en US$ miles de millones (Secretaría de Finanzas).
El gráfico esconde la trampa de todo el debate. Entre noviembre y diciembre de 2023 el stock cae de US$425.556 a US$370.674 millones sin que se cancelara casi nada: la megadevaluación de diciembre licuó en dólares el valor de la deuda emitida en pesos. Según de qué mes se tome la foto inicial, la película de los años siguientes cambia por completo.
△ La cocina del dato
El número surge del informe mensual de deuda de la Administración Central que publica la Secretaría de Finanzas (Ministerio de Economía). Mide el stock bruto de títulos y préstamos del Tesoro; del total de junio, US$471.684 millones estaban en situación de pago normal. El dato de junio se difundió el 15 de julio de 2026.
Dos precisiones que un dato de deuda siempre necesita. La primera: "bruta" no es lo mismo que "neta". La bruta suma todo lo emitido; la consolidada neta —la medida que prefiere el Gobierno— resta la deuda que el Tesoro tiene con el propio Banco Central y otros organismos públicos, y da un número bastante menor. La segunda: la serie la audita, con su propia metodología, la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), un organismo técnico independiente cuyos números coinciden con los oficiales para los meses ya publicados.
Acá está el giro, y es el corazón de la disputa. La pregunta "¿cuánto aumentó la deuda con Milei?" no tiene una respuesta: tiene tres, y todas salen de los mismos datos oficiales. Depende de desde qué día y con qué vara se mida.
Subió US$104.000 millones, o US$49.000, o bajó US$22.000
Cambio de la deuda entre el inicio de la gestión y junio de 2026, según qué se mida (US$ miles de millones).
La diferencia entre las dos primeras barras es puro punto de partida: medir desde diciembre de 2023 —después de la devaluación que licuó la deuda— arroja +US$103.518 millones; medir desde noviembre, un mes antes, arroja +US$48.636 millones. La tercera barra cambia la definición: la deuda consolidada neta que promociona el Gobierno da una baja de US$21.536 millones, porque descuenta lo que el Tesoro le debe al Banco Central.
Hay un dato que ordena la discusión: la mayor parte del aumento del stock no vino de pedir plata nueva. Entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, la capitalización de intereses —deuda que en lugar de pagarse se suma al stock— agregó unos US$89.767 millones, y el ajuste por inflación de los bonos CER, otros US$81.636 millones. Es deuda que crece sola, por su propia mecánica, aun con superávit fiscal.
La deuda se pesifica
Porción de la deuda emitida en pesos. Fin de 2023 vs. 2026.
¿Y esto cómo te toca a vos? La deuda es plata que el Estado promete devolver, y de dónde sale es tu bolsillo: con impuestos, con emisión —que es inflación— o con más deuda futura. Que se pesifique reduce el riesgo de una crisis de dólares, pero que se acorte el plazo (más Letras) obliga a renovarla seguido, y cada renovación es una prueba de confianza. Que la deuda que ajusta por inflación (CER) pese más significa que, si los precios se vuelven a acelerar, el stock crece solo. La calma de hoy se apoya en que ese equilibrio no se rompa.
Por qué la deuda "bajó" en junio sin que se cancelara casi nada+
La caída de US$5.080 millones de junio fue, en su mayor parte, un efecto contable, no un pago. Se explica por diferencias de cambio y de valuación: cuando el peso se aprecia frente al dólar, la deuda emitida en pesos "vale menos" medida en dólares, y el stock total baja aunque no se haya devuelto un solo billete. De hecho, antes de esos ajustes, las operaciones del Tesoro del mes implicaron un aumento neto de US$1.724 millones de compromisos.
Es el mismo mecanismo que operó al revés en diciembre de 2023: allá una devaluación hizo caer el stock en dólares; acá una apreciación lo hace caer de nuevo. En ambos casos el número se mueve por el tipo de cambio, no por desendeudamiento genuino. Por eso conviene mirar la deuda en varios cortes —bruta, neta, en pesos, en dólares— antes de sacar conclusiones.
Bruta vs. consolidada: la pelea de las metodologías+
La deuda bruta suma todos los pasivos del Tesoro. La consolidada neta —la que usa el Gobierno para decir que bajó— resta la deuda que una parte del Estado tiene con otra: sobre todo las Letras Intransferibles y adelantos que el Tesoro le debe al Banco Central, más los depósitos oficiales. Como esa deuda "se la debe a sí mismo", el argumento es que no debería contarse como pasivo neto frente a terceros.
La crítica es que consolidar mezcla instrumentos monetarios del Banco Central con deuda soberana, y que pequeños cambios de criterio mueven el resultado en decenas de miles de millones. Ninguna de las dos medidas es "la verdadera": son lentes distintas. La bruta tiende a mostrar el máximo; la consolidada, el mínimo. Con Interés muestra las dos y aclara siempre cuál está usando.
El peso, la ley y el plazo: la letra chica del stock+
Más allá del total, cambió la anatomía de la deuda. La porción en pesos pasó de alrededor del 23% a fines de 2023 al 46% en 2026, y cerca de dos tercios del stock quedó bajo ley argentina —un cambio importante frente a la deuda bajo ley extranjera, más difícil de reestructurar. En paralelo, las Letras del Tesoro treparon del 3% al 14% del total: más deuda de corto plazo que hay que renovar con frecuencia.
El saldo es una deuda menos dolarizada y más "propia", pero también más corta y más atada a la inflación por los bonos CER. La variable a vigilar: el ritmo de renovación de las Letras y el sendero de la inflación. Si los vencimientos cortos se refinancian sin sobresaltos y los precios siguen desacelerando, el stock se estabiliza. Si no, la deuda que hoy parece domada puede volver a crecer sola. Con Interés va a volver sobre este dato cuando salga el informe de julio.