El salario le ganó a la inflación en abril, pero el trabajador registrado sigue perdiendo
En abril el índice de salarios subió 3,7% y superó por primera vez con claridad al 2,6% de inflación. Pero el promedio interanual solo le gana a los precios por el arrastre estadístico de los sueldos informales: el empleado registrado —privado y estatal— perdió poder de compra en los últimos doce meses. Esta es la letra chica del recibo de sueldo, con los números a la vista.
El dato salió con letra de buena noticia. En abril, el índice de salarios que publica el INDEC subió 3,7%, y por primera vez en el año le ganó con margen a la inflación, que fue de 2,6%. Traducido: el sueldo promedio, medido en poder de compra, subió alrededor de 1,1% en el mes. Después de un arranque de 2026 en el que los precios corrían más rápido que las paritarias, la foto de abril es de recuperación.
El problema aparece cuando se pasa de la foto del mes a la película del año. Mirado hacia atrás doce meses, el índice general de salarios acumula 36,9% y sí supera a la inflación interanual, que fue de 32,4%. Pero ese promedio esconde una trampa: el único segmento que empuja al índice por encima de los precios es el de los trabajadores no registrados. El empleado registrado —el que tiene recibo de sueldo, sea de una empresa o del Estado— quedó por debajo de la inflación. La pregunta que ordena esta nota: si el promedio le gana a la inflación, ¿por qué casi nadie lo siente en su bolsillo?
Un 3,7% aislado no dice nada: para saber si es bueno hay que ponerlo al lado de la inflación del mismo mes. Durante enero y febrero, los salarios (2,5% y 2,4%) corrieron por debajo de una inflación que estaba en 2,9%. En marzo empataron, con ambos en 3,4%. Recién en abril el salario sacó ventaja, y lo hizo justo cuando la inflación empezaba a ceder. Es el cruce que muestra el gráfico.
El mes en que el salario adelantó a los precios
Variación mensual (%) del índice de salarios total y del IPC, Argentina, enero–abril 2026 (INDEC).
Ese acumulado del año es el primer indicio de lo ajustada que está la carrera: en cuatro meses, el salario le ganó a la inflación por cuatro décimas. No es una recomposición, es un empate técnico. Y cuando se abre el promedio por tipo de trabajador, ni siquiera es parejo.
△ La cocina del dato
El número surge del Índice de salarios del INDEC (base octubre 2016 = 100), que combina tres universos: el sector privado registrado —a partir de registros de la seguridad social y una encuesta a empresas—, el sector público y el sector privado no registrado. Esos tres se promedian, ponderados, para dar el índice general.
Acá está la clave que casi ningún titular aclara: el segmento no registrado se mide con un rezago de varios meses (el dato que entra en abril refleja subas de fines de 2025). Por eso su variación interanual aparece disparada —+69,6%— y arrastra el promedio general hacia arriba, aunque no describa lo que cobró este mes un trabajador informal. Es un artefacto de método, no una mejora real reciente.
Contraste independiente: el RIPTE —otra serie oficial, de la Secretaría de Seguridad Social, construida con registros de aportes y no con la encuesta del INDEC— también marcó una suba de 3,5% en abril, por encima de la inflación, lo que confirma el sentido del dato del mes para el trabajador estable.
Acá está el giro. Que el índice general "le gane a la inflación" es cierto y, a la vez, engañoso, porque el promedio mezcla a tres trabajadores muy distintos. Si se traduce cada segmento a poder de compra —es decir, se le descuenta la inflación del año—, la foto se da vuelta: el único que gana en serio es el informal, por el rezago de medición; el registrado, que es la mayoría del empleo formal, pierde.
Quién le ganó de verdad a la inflación
Variación del salario real interanual por segmento (%), abril 2026. Salario nominal menos inflación (32,4%).
La barra que importa para la mayoría es la del registrado privado: en los últimos doce meses subió 29,3% nominal, contra 32,4% de inflación, y perdió 2,3% de poder de compra. No es un tropiezo de un mes: los analistas del sector privado venían contando una racha de siete meses de caída del salario real registrado, y una pérdida mayor si se compara con 2023. La mejora de abril frena la caída, pero todavía no la revierte.
El sueldo que casi todos cobran, en poder de compra
Poder de compra del salario privado registrado. Abril 2025 = 100 frente a abril 2026.
Por eso el dato "bueno" convive con una percepción social de deterioro. Una encuesta de la consultora Zentrix relevada a mediados de julio encontró que el 86,1% de los consultados siente que su salario sigue perdiendo contra los precios, aun después de conocerse la inflación de 1,9% de junio. No es necesariamente contradicción con el INDEC: el promedio estadístico y la experiencia del asalariado formal apuntan, esta vez, en direcciones distintas. Para el bolsillo, lo que manda no es el promedio, sino de qué lado del promedio se está.
Por qué el promedio engaña: los tres segmentos y el rezago del informal+
El índice general es un promedio ponderado de tres series que no se mueven al mismo ritmo ni se miden igual. El registrado privado y el público se releva casi en tiempo real, con registros administrativos y encuestas. El no registrado, en cambio, se estima a partir de la Encuesta Permanente de Hogares y entra con un rezago de varios meses: el número que aparece en el informe de abril refleja, en realidad, lo que pasó con esos sueldos meses antes.
La consecuencia es estadística, no económica: cuando la inflación era más alta, los sueldos informales subían mucho en términos nominales; ese arrastre entra ahora, con demora, y hace que la variación interanual del segmento (+69,6%) se despegue del resto (+29,3% el privado registrado, +29,6% el público). Como el no registrado pesa en el promedio, "tira" del índice general por encima de la inflación. Por eso conviene mirar cada segmento por separado antes de concluir que "los salarios le ganaron a los precios".
La carrera del año: cómo viene el empate entre paritarias y desinflación+
En el acumulado de 2026, entre enero y abril, el índice de salarios subió 12,7% y la inflación 12,3%: una diferencia de apenas cuatro décimas a favor del salario. Visto mes a mes, el patrón es claro: los salarios perdieron en enero y febrero, empataron en marzo y ganaron en abril, justo cuando la inflación empezó a desacelerar (2,1% en mayo y 1,9% en junio, según el INDEC).
Ese cruce define la dinámica de fondo: mientras la inflación baja mes a mes, cualquier suba nominal moderada de paritarias alcanza para recomponer algo de poder de compra. La otra cara es que la recomposición parte de un piso bajo —el salario real registrado venía de varios meses en caída— y que el margen es fino: un rebote de precios revierte la mejora en un mes.
Qué mirar en los próximos datos+
El salario registrado privado. Es la mejor síntesis del bolsillo del asalariado formal. Si en mayo y junio sostiene subas por encima de una inflación que ya corre por debajo del 2% mensual, la racha de caída real empieza a revertirse. Si vuelve a quedar debajo, la mejora de abril habrá sido un respiro y no un cambio de tendencia.
El promedio y sus partes. A medida que el rezago del segmento no registrado se vaya "descargando", el índice general debería converger hacia lo que muestran el registrado privado y el público. Cuando eso pase, el titular del promedio y la experiencia del recibo de sueldo van a volver a coincidir. Con Interés va a volver sobre este dato con los números de mayo y junio para ver si el salario real formal deja, por fin, de caer.