El techo del monotributo trepó a $126 millones: cómo se transformó el régimen en poco más de dos años
Un prestador de servicios que a comienzos de 2024 no podía facturar más de $11,9 millones al año hoy puede llegar a $126,6 millones sin salir del monotributo. Detrás de ese salto hay una reforma de fondo, mucha inflación y hasta un cambio de nombre del organismo. La anatomía de un régimen que usan unos 4 millones de argentinos — con los números a la vista.
Julio es mes de recategorización: hasta el 5 de agosto, los monotributistas revisan cuánto facturaron en los últimos doce meses y se acomodan en la escala que corresponde. Para ese trámite, ARCA publicó la nueva tabla vigente desde agosto, con topes y cuotas actualizados 16,8% por la inflación del primer semestre. Es la rutina semestral del régimen — pero mirada con perspectiva, esa tabla cuenta una transformación profunda.
En poco más de dos años, el monotributo cambió de escala, de reglas y hasta de organismo. El tope máximo para seguir adentro pasó de $16,9 millones anuales (comienzos de 2024) a $126,6 millones; la reforma fiscal de 2024 unificó las escalas de comercio y servicios; y a fines de ese año la vieja AFIP se disolvió para dar lugar a la ARCA. Esta nota reconstruye esa película, capa por capa.
El monotributo nació en 1998 como un régimen simplificado para pequeños contribuyentes: una sola cuota mensual que junta impuesto, jubilación y obra social, con categorías (de la A a la K) según cuánto se factura. Durante años, ese régimen tuvo un problema estructural: los topes quedaban viejos frente a la inflación, y muchos quedaban "excluidos" por facturar de más aunque su poder de compra no hubiera cambiado. El punto de quiebre fue 2024.
Dos escalas que se volvieron una — y saltaron
Tope de ingresos brutos anuales de la categoría más alta, en millones de pesos (ARCA). Hasta 2024, servicios y comercio tenían techos distintos.
El gráfico muestra el quiebre. Hasta 2024, un comerciante podía llegar a la categoría K, pero un prestador de servicios se topaba en la H, mucho más abajo. La Ley 27.743 (el "paquete fiscal" de 2024) unificó las dos escalas: desde entonces, servicios también llega a la K. Para ellos, el tope saltó de $11,9 a $68 millones de una vez — un aumento del 470%, muy por encima de la inflación de ese momento. Después, cada semestre, los valores se ajustan por IPC: así se llegó a los $94,8 millones (agosto 2025), $108,4 millones (febrero 2026) y los $126,6 millones que rigen desde agosto de 2026.
△ La cocina del dato
Los topes y las cuotas de cada categoría los fija y publica el propio organismo recaudador en su tabla oficial de categorías. La cifra ancla —el tope máximo de $126,6 millones desde agosto de 2026— surge de la tabla que ARCA difundió para la recategorización que cierra el 5 de agosto, con una actualización del 16,8% equivalente a la inflación del primer semestre. Hasta julio, el máximo vigente es $108,4 millones (tabla de febrero de 2026).
Un detalle de nombres que confunde a muchos: desde octubre de 2024, por el Decreto 953/2024, la AFIP se disolvió y sus funciones pasaron a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Es el mismo organismo con otro nombre; las tablas del monotributo siguen la misma numeración de categorías (A a K) de siempre. El salto del tope de servicios (+470%) es cambio de reglas (Ley 27.743); los ajustes semestrales posteriores son, sobre todo, inflación.
Acá aparece la pregunta que Con Interés siempre se hace: ¿esto es solo la inflación pasando por la calculadora, o el régimen realmente se agrandó? Para responderlo hay que descontar los precios. Tomemos la categoría K de comercio, que existe con ese nombre desde antes de la reforma, y comparémosla consigo misma en el tiempo.
No fue solo inflación: el techo creció en serio
Tope de la categoría K en comercio, en millones de pesos. Qué daría si solo hubiera seguido la inflación, y dónde está hoy.
La cuenta es elocuente. Si el tope de la K solo hubiera acompañado la inflación desde enero de 2024, hoy rondaría los $57 millones (estimado). Está en $126,6 millones: más del doble. Es decir, aun descontando la inflación, el monotributo se ensanchó — más gente y más facturación entran en el régimen simplificado que antes. Eso tiene dos lecturas, y las dos conviven.
La lectura del contribuyente: es un alivio concreto. Menos gente queda "excluida" por facturar de más en pesos sin haber mejorado en términos reales, y el pequeño comerciante o el profesional independiente se ahorra el salto al régimen general (IVA, Ganancias, contador), mucho más caro y complejo. La lectura fiscal y previsional: un monotributo más grande es también un universo más grande de contribuyentes que tributan poco y aportan poco. La cuota de la categoría más baja (la A, donde está más de la mitad del padrón) ronda hoy los $42.400 mensuales; funciona como puerta de entrada a la formalidad, pero deja a millones de trabajadores con aportes jubilatorios mínimos. Agrandar el régimen simplificado alivia el presente y traslada una pregunta al futuro.
Qué cambió exactamente con la Ley 27.743 (2024)+
El "paquete fiscal" de 2024 hizo tres cosas con el monotributo. Primero, subió los topes de golpe y con efecto retroactivo a enero de 2024: el máximo pasó a $68 millones anuales. Segundo, unificó las escalas de venta de bienes y de servicios: hasta entonces, quien prestaba servicios no podía superar la categoría H; desde la reforma, puede escalar hasta la K, igual que el comercio. Tercero, dejó los valores atados a una actualización semestral por inflación (enero y julio), para que no se vuelvan a atrasar como en la década anterior.
El efecto combinado fue una ampliación fuerte del régimen. Para dimensionarlo: el tope de servicios se multiplicó por más de diez entre comienzos de 2024 y agosto de 2026 (de $11,9 a $126,6 millones), y aun descontando la inflación el ensanchamiento es real.
De AFIP a ARCA: qué cambió y qué no+
En octubre de 2024, el Decreto 953/2024 disolvió la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y creó en su lugar la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Para el monotributista de a pie, el trámite es el mismo: la misma clave fiscal, las mismas categorías A a K, la misma recategorización semestral. Cambió el nombre, el logo y la estructura interna del organismo —con una reducción anunciada de cargos y dependencias—, no la mecánica del régimen. Por eso muchas tablas y notas todavía conviven citando "AFIP" y "ARCA" para lo mismo.
Recategorización: cómo funciona el trámite de julio+
Dos veces al año (enero y julio) el monotributista mira sus últimos doce meses de facturación —y otros parámetros, como alquileres pagados y consumo de energía— y verifica en qué categoría queda. Si facturó de más, sube de categoría (paga más); si facturó de menos, puede bajar. No es opcional cuando cambió la categoría: quien no se recategoriza a tiempo puede recibir una recategorización de oficio. La ventana de mitad de año cierra, en esta ocasión, el 5 de agosto de 2026, ya con la tabla nueva.
Con Interés va a volver sobre este dato en la próxima actualización semestral, para ver si el tope le sigue ganando a la inflación o vuelve a atrasarse.