Las ventas en supermercados cayeron 3,7% en abril: el consumo masivo sigue en rojo mientras la economía crece
Fue la cuarta baja real al hilo en 2026 y dejó el acumulado del año en −3,3%, según el INDEC. En el resto del canal formal la foto es peor: los autoservicios mayoristas caen 5% y los shoppings, 5,9%. Es la otra cara de una economía que arrancó el año creciendo 2,3%: el PBI sube, pero el changuito se achica.
El INDEC publicó su Encuesta de supermercados de abril y el número volvió a ser negativo: las ventas, medidas a precios constantes —es decir, descontada la inflación—, cayeron 3,7% frente a abril de 2025. Con ese dato, los cuatro meses de 2026 cerraron en baja y el acumulado del año quedó en −3,3%.
No es un tropiezo aislado del supermercado. En el mismo informe, los autoservicios mayoristas —donde se abastecen almacenes y kioscos— cayeron 5%, y las ventas en los centros de compras (shoppings) retrocedieron 5,9%. Los tres termómetros del consumo formal marcan lo mismo: rojo. Y sin embargo, la macro va para otro lado. La economía creció 2,3% interanual en el primer trimestre y la inflación se desacelera. La pregunta que ordena esta nota: si el PBI crece, ¿por qué el changuito se sigue achicando?
Un −3,7% de un mes, solo, no cuenta la película. La cuenta el año entero: enero abrió con una baja suave de 1,2%, febrero profundizó a 3,1%, marzo tocó el piso con 5,1% y abril aflojó apenas a 3,7%. Cuatro meses, cuatro caídas. Y viene de un 2025 en el que los supermercados apenas habían crecido 2% —mientras los mayoristas ya caían 6,8%—, así que 2026 no arranca de un piso alto: profundiza un consumo que venía justo.
Cuatro meses, cuatro caídas
Variación interanual real de las ventas en supermercados, 2026 (%, precios constantes, INDEC)
Hay un detalle que suele confundir. En pesos corrientes, la facturación de los supermercados subió 21,5% en abril: entra más plata a la caja. Pero los precios de esa misma canasta subieron todavía más, así que con esa plata se compran menos unidades. Por eso el INDEC mide "a precios constantes": para separar cuánto es más inflación y cuánto es más consumo. Y lo que muestra, limpio de precios, es que el volumen bajó.
△ La cocina del dato
El número surge de la Encuesta de supermercados que el INDEC releva todos los meses sobre las principales cadenas del país (94 empresas con 3.138 bocas de expendio). El dato de abril se difundió el 19 de junio de 2026. La clave está en la diferencia entre dos formas de medir la misma venta.
A precios corrientes, la caja sube 21,5%. A precios constantes —descontando cuánto subieron los precios de esa canasta— la venta real cae 3,7%. La brecha entre las dos barras es, básicamente, inflación: la plata rinde para menos changuito. El mismo criterio se aplica a mayoristas y shoppings.
Acá está la tensión. El promedio de la economía crece, pero lo que se compra en la góndola se achica. No es una contradicción de los datos: es una economía de dos velocidades. El motor que empuja el PBI está en el campo, la energía, la minería y las finanzas —sectores que cobran en dólares o dependen del crédito—. Lo que depende del salario y de la tarjeta —el consumo masivo— todavía no arrancó.
El PBI sube; el consumo formal baja
Variación interanual real en 2026 (%). El agregado crece; los tres canales de consumo masivo caen.
La razón de fondo es el bolsillo. Con el salario real todavía golpeado y el crédito recién asomando, la plata alcanza para menos. Por eso también cambia dónde se compra: parte del consumo migra del súper grande al comercio de cercanía y al descuento, un movimiento que las mediciones privadas de consumo masivo vienen marcando en paralelo.
△ ¿Cómo te afecta?
Si vivís de un sueldo: el dato pone número a algo que ya sentís en la caja. Gastás más pesos que el año pasado, pero te llevás menos productos. No es impresión: el volumen que compra el país en el súper cayó 3,7% real.
Si tenés un comercio, un kiosco o un almacén: los mayoristas —de donde te abastecés— caen 5%, la baja más fuerte de los tres canales. Menos rotación y márgenes finos: el consumo todavía no acompaña, aunque la macro mejore.
Si estás mirando cuándo repunta el consumo: el número a vigilar es el salario real. Mientras no recupere, el changuito manda sobre el humor de la calle más que el dato del PBI.
△ Otras miradas
El mismo consumo se lee distinto según qué se mida. Por la Encuesta de supermercados del INDEC (grandes cadenas y shoppings), el consumo masivo sigue en baja en abril. Pero por el índice de la CAME, que releva comercios pyme, las ventas minoristas cortaron su caída y empezaron a rebotar. No se contradicen: miden universos diferentes —el canal formal grande frente al comercio de cercanía—, y hoy cuentan mitades distintas de la misma historia. Del lado privado, NielsenIQ también registra al súper como el canal que más cae, con parte del gasto migrando al comercio de proximidad. Con Interés no cierra por vos: te muestra el abanico.
¿Por qué el súper cae más que el comercio de barrio?+
Cuando el ingreso se ajusta, cambia la lógica de compra. La compra grande y mensual del hipermercado se fracciona: se compra más seguido, más cerca y en menos cantidad, buscando ofertas y segundas marcas. Ese movimiento traslada consumo desde las grandes cadenas —que capta la Encuesta de supermercados del INDEC— hacia autoservicios independientes, mayoristas de cercanía y descuento, que quedan fuera o al margen de ese relevamiento.
Por eso conviven dos fotos: el canal formal grande (súper, mayoristas, shoppings) en baja, y algunos índices de comercio minorista pyme mostrando un piso o un leve rebote. No es que un dato esté mal: miden cosas distintas. La lección de método es esta: siempre preguntar qué universo mide cada encuesta antes de leer "cae" o "sube" el consumo.
Nominal vs. real: por qué "vender más plata" no es "vender más"+
En abril, la facturación de los supermercados creció 21,5% en pesos corrientes, la de los mayoristas 19,7% y la de los shoppings 12,6%. Son subas fuertes… en pesos que valen menos. Cuando el INDEC deflacta esas cifras por la evolución de precios de cada canasta, las tres pasan a terreno negativo (−3,7%, −5,0% y −5,9%). La diferencia entre el número nominal y el real es la inflación del período: la única forma honesta de saber si un país consume más es mirar el volumen, no la caja.
Ese es también el motivo por el que un shopping puede facturar récord y, al mismo tiempo, haber vendido menos entradas de cine, menos ropa y menos electrodomésticos que un año atrás.
¿Qué habría que ver para que el consumo repunte?+
La variable madre es el salario real. El consumo masivo se mueve casi en espejo con el poder de compra del sueldo: si el ingreso deja de perder contra la inflación y empieza a recuperar, la góndola lo siente en pocos meses. El segundo factor es el crédito: préstamos personales y financiación en cuotas que permitan adelantar compras.
El dato a vigilar en los próximos informes: si la caída interanual del súper se sigue achicando (de −5,1% en marzo a −3,7% en abril, la tendencia ya afloja) y si el índice desestacionalizado —que compara contra el mes previo— empieza a marcar subas sostenidas. Con Interés va a volver sobre este dato cuando el INDEC publique mayo, para ver si el piso quedó atrás.