El 10% más rico se quedó con un tercio del ingreso: la desigualdad volvió a subir
En el primer trimestre de 2026, el décimo de mayores ingresos concentró el 33,5% de todo lo que se repartió en la Argentina; el décimo más pobre, apenas el 1,8%. El coeficiente de Gini subió a 0,442, más que un año atrás. La macro mejora, pero la torta se reparte cada vez más despareja — con los números a la vista.
La economía argentina volvió a crecer, la inflación está en su nivel más bajo en años y el riesgo país perforó pisos históricos. Pero los últimos datos de distribución del ingreso del INDEC —correspondientes al primer trimestre de 2026 y otra vez en el centro del debate esta semana— muestran que esa mejora no se reparte pareja: la desigualdad volvió a aumentar.
El coeficiente de Gini, la medida más usada para resumir cuán despareja es la distribución, pasó de 0,435 en el primer trimestre de 2025 a 0,442 en el mismo período de 2026. Es un número que se mueve poco de un trimestre a otro, y por eso cada décima cuenta: significa que, comparado con un año atrás, lo que la economía produjo quedó un poco más concentrado arriba. La pregunta que ordena esta nota: si la macro mejora, ¿por qué la brecha se abre?
El Gini resume en un solo número algo que se entiende mejor mirando la torta entera. El INDEC ordena a toda la población de menor a mayor ingreso y la parte en diez grupos iguales —los deciles—, cada uno con el 10% de las personas. Si el reparto fuera perfectamente parejo, cada décimo se llevaría el 10% del ingreso. No es lo que pasa.
Cómo se reparte la torta
Participación de cada décimo de la población en el ingreso total. Ingreso per cápita familiar, 1er trimestre 2026 (%, INDEC).
El gráfico muestra la desigualdad sin necesidad de estadística: el último decil, con el 33,5%, dobla en altura a cualquier otro. Los primeros cuatro décimos de la población —el 40% de menores ingresos— reúnen entre todos el 14,5% del ingreso, menos de la mitad de lo que se lleva el décimo de arriba solo. Es la foto de una torta en la que la porción más grande se corta primero.
△ La cocina del dato
Los números salen del informe «Evolución de la distribución del ingreso» que el INDEC publica cada trimestre a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que releva 31 aglomerados urbanos del país. La variable ordenadora es el ingreso per cápita familiar: se suma todo lo que entra a un hogar y se divide por sus integrantes, para comparar a las personas según el ingreso con el que efectivamente viven.
Dos precisiones honestas. Primero, la comparación relevante es contra el mismo trimestre del año anterior: la desigualdad siempre baja en el cuarto trimestre (aguinaldo y bonos de fin de año) y sube en el primero, así que comparar 1º con 1º evita el efecto estacional. Segundo, el Gini se mueve de a décimas; el salto de 0,435 a 0,442 es chico en apariencia pero va en la dirección de más concentración, y coincide con el aumento de la participación del decil más alto. Los tres cortes —participación por decil, brecha y Gini— apuntan al mismo lado.
Un promedio esconde tanto como muestra. El ingreso per cápita familiar promedio del país fue de $728.008, pero ese número no le pasa a casi nadie: es el punto medio entre un piso muy bajo y un techo muy alto. Traducido a pesos, la distancia entre los extremos se ve de golpe.
Dos argentinas, dos ingresos
Ingreso per cápita familiar promedio del decil más pobre y del más rico. 1er trimestre 2026 (INDEC).
Para dimensionar: la canasta básica total que el INDEC usó para medir la línea de pobreza de una familia tipo fue de $1.531.473 en junio. Un ingreso per cápita no es directamente comparable con esa canasta familiar, pero da una idea del terreno: los primeros deciles quedan muy lejos de cubrirla por integrante, mientras el decil más alto la supera con holgura. La desigualdad no es un concepto abstracto: es la diferencia entre llegar y no llegar.
Por qué se abrió la brecha en este trimestre es materia de debate y excede lo que un solo dato puede afirmar. Lo que los números del INDEC sí muestran, sin ambigüedad, es el resultado: en el arranque de 2026 la distribución quedó algo más concentrada que un año atrás. Es un dato para seguir, no una sentencia: recién el próximo informe dirá si es un traspié estacional o una tendencia.
△ ¿Cómo te afecta?
Si tu hogar está en la mitad de abajo de la tabla (deciles 1 a 5, hasta unos $500.000 de ingreso por persona), la recuperación de la macro te llega tarde y diluida: tu porción de la torta se achicó en el último año, aunque la torta total haya crecido.
Si estás pensando en cómo se reparte el crecimiento, el dato importa más allá de tu bolsillo: una recuperación que se concentra arriba sostiene menos el consumo interno —el motor de comercios, changas y pymes— que una que se derrama. La desigualdad no es solo una cuestión de justicia; también condiciona qué tan firme es la reactivación.
¿Qué es exactamente el coeficiente de Gini?+
El Gini es un número entre 0 y 1 que resume la desigualdad de una distribución. 0 sería el reparto perfectamente igual (todos ganan lo mismo); 1, la concentración total (una persona se lleva todo). Cuanto más alto, más despareja la distribución. Argentina se movió, en el ingreso per cápita familiar, de 0,435 a 0,442 entre el primer trimestre de 2025 y el de 2026.
Su virtud es que comprime toda la curva en un solo dato comparable en el tiempo y entre países. Su límite es que, justamente por resumir tanto, no dice dónde cambió la desigualdad: dos distribuciones muy distintas pueden tener el mismo Gini. Por eso Con Interés lo acompaña siempre con la foto de los deciles, que muestra el reparto tramo por tramo.
15 veces, 18 veces, 19 veces: por qué la "brecha" cambia según cómo se mida+
Distintas coberturas hablaron de que el 10% más rico gana "15 veces", "18 veces" o "19 veces" más que el más pobre. No se contradicen: miden cosas distintas. Si se comparan las participaciones en el ingreso total (33,5% contra 1,8%), la relación es de 18,6 veces. Si se comparan los ingresos promedio de cada decil ($2.435.937 contra $130.550), da 18,7 veces. Y si se usan las medianas en vez de los promedios, la brecha baja a alrededor de 15 veces, porque la mediana recorta el peso de los ingresos más altos dentro del último decil.
La lección metodológica es la de siempre en este diario: un mismo hecho admite varios números correctos, y lo que cambia es la definición. Por eso acá elegimos la comparación de participaciones (18,6×), que sale directo de la torta del gráfico y no depende de promedios sensibles a los extremos.
El detalle de la tabla: cuánto se lleva cada decil+
Ordenados de menor a mayor, los diez décimos de la población concentraron en el primer trimestre de 2026 el 1,8% – 3,2% – 4,2% – 5,3% – 6,3% – 7,6% – 9,3% – 12,1% – 16,6% – 33,5% del ingreso total, respectivamente. Las participaciones suman 99,9% (el 0,1% restante es redondeo). Recién a partir del octavo decil una barra supera el 10% teórico de un reparto igualitario; los primeros siete quedan por debajo.
Otra forma de leerlo: la mitad más pobre de la población (deciles 1 a 5) reúne en conjunto el 20,8% del ingreso, mientras que el 20% más rico (deciles 9 y 10) suma el 50,1%. Uno de cada dos pesos de ingreso del país quedó en manos del quintil superior. Con Interés va a volver sobre este dato con el próximo informe del INDEC, para ver si la brecha se amplía o se corrige.