La Argentina superó por primera vez los 900.000 barriles de petróleo por día
En mayo la producción nacional de crudo llegó a 903.700 barriles diarios: un récord histórico que dejó atrás el pico de 1998, aquel que había resistido 27 años. Casi 7 de cada 10 barriles ya salen del shale de Vaca Muerta. La letra chica: más petróleo no es, todavía, nafta más barata.
La Argentina nunca había bombeado tanto petróleo. En mayo, el último mes con dato oficial cerrado, la producción de crudo llegó a 903.700 barriles por día y perforó por primera vez el techo de los 900.000, según los datos que las operadoras declaran mes a mes ante la Secretaría de Energía. Es un 19,6% más que un año atrás.
El número tiene una carga simbólica que va más allá del volumen. Durante 27 años, el máximo histórico había sido el de 1998 —unos 847.000 barriles diarios—, alcanzado cuando todavía se explotaban a full los yacimientos convencionales de Neuquén, Chubut y Santa Cruz. Después vino un cuarto de siglo de declino. Ese techo recién se quebró en octubre de 2025 (859.500 barriles) y, desde entonces, el récord se rompe casi todos los meses. El motor es uno solo: Vaca Muerta, la formación de shale que hoy explica casi 7 de cada 10 barriles que produce el país.
Un récord aislado no dice mucho: lo interesante es contra qué se mide. El de mayo no le ganó a un mes flojo, sino al mejor registro de toda la serie petrolera argentina. El pico de 1998 fue durante décadas la marca a batir; hoy quedó casi 57.000 barriles por debajo del nivel actual.
El techo que resistió 27 años, roto dos veces en siete meses
Producción nacional de petróleo crudo en los hitos de la serie (miles de barriles por día). Fuente: Secretaría de Energía.
Y no es un salto de un solo mes: es una escalera. La producción venía subiendo escalón por escalón —859.500 barriles en octubre de 2025, 872.966 en enero de 2026, unos 878.000 en abril— hasta el nuevo máximo de mayo. En los últimos cinco años, la producción nacional creció alrededor de un 76%, un cambio de nivel que la ubica de nuevo en el mapa petrolero regional.
△ La cocina del dato
El número no es una estimación de mercado: sale de las declaraciones juradas de producción que todas las operadoras de hidrocarburos presentan cada mes ante la Secretaría de Energía de la Nación. Es la misma base con la que se liquidan regalías a las provincias, así que hay incentivo a que esté bien medida.
La cifra ancla —903.700 barriles/día en mayo, +19,6% interanual— la verificamos con doble fuente independiente Confirmado: el dato oficial de la Secretaría de Energía, confirmado on the record por el propio Gobierno nacional, y reproducido de forma coincidente por medios especializados (La Nación, Ámbito, Forbes, Diario Río Negro/EnergíaOn, iProfesional). Cierra además con su propia historia: 903.700 > récord de octubre 2025 (859.500) > pico de 1998 (847.000).
Un límite honesto: la participación del shale (69%) es dato oficial, pero cuando lo llevamos a barriles absolutos (unos 623.000 barriles/día) es una cuenta nuestra sobre ese porcentaje, no una medición directa. Lo marcamos como tal Cálculo. Y el dato es de mayo: el de junio todavía no se difundió.
Para entender por qué este récord importa —y por qué hay que leerlo con cuidado— conviene mirar de dónde sale ese petróleo. Toda la historia del crecimiento está en una sola palabra: shale. La producción convencional, la de los pozos tradicionales, viene estancada o en baja desde hace años. Lo que empuja el récord es el no convencional de Vaca Muerta.
Casi 7 de cada 10 barriles son de shale
Producción de crudo de mayo 2026 según origen (% del total nacional de 903.700 bbl/día).
¿Por qué le importa esto a alguien que no trabaja en petróleo? Porque cada barril de más es, en primer lugar, un dólar. Con más crudo y más gas, la Argentina pasó de importar energía a exportarla: en mayo, las ventas externas del complejo combustibles y energía sumaron US$1.745 millones, un 167% más que un año atrás, y en los primeros cinco meses del año acumularon unos US$6.182 millones (+44,7%). Esos dólares alimentan el superávit comercial y las reservas del Banco Central; es decir, tocan de refilón al precio del dólar que mira todo el mundo.
△ ¿Cómo te afecta?
Si tenés auto y esperás nafta más barata: ojo con la ilusión. Que se produzca más crudo adentro no baja automáticamente el precio en el surtidor. La nafta se fija mirando el precio internacional del petróleo y una carga impositiva alta; podés tener récord de producción y aumento de combustibles el mismo mes.
Si ahorrás o vivís pendiente del dólar: el efecto es indirecto pero real. El petróleo y el gas aportan cada vez más dólares por exportación, y eso ayuda a las reservas y a la calma cambiaria. No es magia ni es inmediato, pero suma del lado de la oferta de divisas.
Si trabajás o buscás trabajo en la cadena energética: es la parte de la economía que crece. Vaca Muerta demanda perforación, servicios, transporte y proveedores, sobre todo en Neuquén y alrededores, mientras otros sectores se enfrían.
△ Otras miradas sobre el mismo dato
La lectura estructural: para el Gobierno y buena parte del sector, es la prueba de un cambio de fondo —la Argentina camino a ser exportador neto de energía, con dólares genuinos que no dependen del clima como los del agro.
La lectura cautelosa: todo el crecimiento está concentrado en una sola cuenca (Neuquén) y en una sola tecnología (el shale), mientras el convencional declina. Eso vuelve al país más dependiente del precio internacional del crudo —hoy volátil por tensiones geopolíticas— y de que la infraestructura de evacuación (oleoductos y puertos) acompañe. Un récord de producción sin transporte suficiente es petróleo que no llega al mercado.
Las dos miradas pueden ser ciertas a la vez: el récord es real y es grande, y al mismo tiempo su solidez depende de variables —precio global, inversión sostenida, oleoductos— que no están del todo bajo control. Con Interés no cierra la discusión: muestra el número y sus dos lecturas.
¿Por qué el pico de 1998 tardó 27 años en caer?+
En 1998 la Argentina producía unos 847.000 barriles diarios casi enteramente de petróleo convencional: pozos verticales en yacimientos maduros de las cuencas Neuquina, del Golfo San Jorge y Cuyana. A partir de ahí, esos campos entraron en declino natural —cada año dan un poco menos— y durante dos décadas la producción bajó de forma sostenida, hasta pisos cercanos a los 480.000-500.000 barriles diarios.
El giro llegó con el shale: la perforación horizontal y la fractura hidráulica que permitieron poner en producción la roca madre de Vaca Muerta. Ese aporte no convencional creció tan rápido que primero compensó la caída del convencional y después la superó con creces. Por eso el récord de 2025-2026 no es "el mismo petróleo de 1998 otra vez", sino una matriz productiva distinta: menos pozos convencionales agotándose, más shale escalando.
Convencional vs. shale: la transición que se ve en los números+
De los 903.700 barriles diarios de mayo, el 69% (no convencional) equivale a unos 623.000 barriles y el 31% restante, a unos 280.000 de origen convencional (cálculos sobre el porcentaje oficial). La foto de hace pocos años era la inversa en tendencia: el convencional pesaba más y venía cayendo. Hoy el shale no solo es mayoría, sino que es el único componente que crece.
Esa concentración tiene una cara buena y una de riesgo. La buena: la productividad por pozo en Vaca Muerta es muy alta y el costo de desarrollo bajó. La de riesgo: la producción del país queda cada vez más atada a una sola formación, una sola provincia y la capacidad de los oleoductos que sacan ese crudo hacia los puertos de exportación. Si la evacuación no acompaña al ritmo de perforación, el récord se topa con un cuello de botella físico.
Del pozo al bolsillo: por qué el récord no abarata la nafta+
Es la confusión más común. El precio de la nafta en la Argentina no se fija por cuánto petróleo se produce adentro, sino por una combinación de tres cosas: el precio internacional del crudo (paridad de importación/exportación), el tipo de cambio y una carga impositiva alta (impuesto a los combustibles y otros). Un productor local puede exportar su crudo al precio global; para que valga la pena venderlo en el mercado interno, ese precio interno tiende a acercarse al internacional.
Por eso puede haber récord de producción y suba de la nafta el mismo mes: son dos cosas distintas. El beneficio del récord para el consumidor común es más indirecto —vía dólares, reservas, empleo y recaudación de regalías en las provincias productoras— que un descuento directo en el surtidor. Aclaración: esta nota informa y contextualiza; no constituye asesoramiento de inversión.