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ECONOMÍA / Anatomía de un dato

El superávit del semestre fue de US$13.923 millones: el mayor en años, pero por el motivo opuesto al de 2024

Entre enero y junio, Argentina acumuló un superávit comercial de US$13.923 millones, cinco veces el del mismo período de 2025. Es el más alto para un primer semestre al menos desde el récord de 2024 — pero por una razón inversa: aquel se infló porque las importaciones se derrumbaban en plena recesión; este se apoya en exportaciones que crecieron 24,4%. Aun así, un dato enciende una luz amarilla. La cuenta, con los números a la vista.

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US$13.923 M
Fue el superávit comercial de la Argentina en el primer semestre de 2026, según el INDEC: exportaciones por US$49.454 millones menos importaciones por US$35.531 millones. Es cinco veces el saldo del mismo período de 2025.
+24,4%exportaciones (récord)
−3,9%importaciones
−8,0%importación de bienes de capital
2La noticia

El INDEC difundió el 20 de julio el intercambio comercial de junio, y con él cerró la foto del semestre. En los primeros seis meses de 2026 el país exportó por US$49.454 millones e importó por US$35.531 millones: un superávit de US$13.923 millones, cinco veces mayor que los US$2.788 millones del mismo período de 2025. Solo en junio el saldo positivo fue de US$2.194 millones.

El ministro de Economía, Luis Caputo, lo celebró: dijo que las exportaciones fueron "récord histórico en junio y también en el primer semestre". Y es cierto. Pero un superávit récord ya lo tuvo la Argentina hace dos años, en el primer semestre de 2024, y por motivos muy distintos. La pregunta que ordena esta nota es esa: ¿de qué está hecho este superávit, y se parece al anterior?

3El dato en contexto

Un superávit récord suena, siempre, a buena noticia. Pero un saldo comercial es una resta, y una resta puede crecer por dos caminos opuestos: porque sube lo que se vende, o porque baja lo que se compra. En 2024, la Argentina tuvo su primer semestre "histórico" —US$10.700 millones— casi por completo por la segunda vía: las importaciones se habían derrumbado 28% en plena recesión. Era un superávit de economía frenada.

Serie · Superávit del primer semestre

El más alto en años — con dos historias detrás

Saldo comercial de bienes acumulado enero-junio, en millones de US$ (INDEC).

Fuente: INDEC, Intercambio Comercial Argentino (ICA). Lectura: el récord de 2024 fue por importaciones que caían; el de 2026, por exportaciones que suben.

El de 2026 es distinto. Esta vez el superávit crece porque las exportaciones treparon 24,4% hasta casi US$50.000 millones —un nivel récord— mientras las importaciones apenas cedieron 3,9%. Es la primera vez en el ciclo reciente que el saldo se ensancha con el motor exportador encendido, y no con el mercado interno apagado. Esa es la diferencia que casi ningún titular marca.

Los dos motores · Semestre 2026

Exportaciones que vuelan, importaciones que no arrancan

Variación interanual de exportaciones e importaciones de bienes, 1er semestre 2026 (%, INDEC).

Fuente: INDEC. Nota: las exportaciones sumaron US$49.454 millones; las importaciones, US$35.531 millones. El intercambio total creció 16,4% en junio.

El empuje exportador tiene nombres y apellidos. Las manufacturas de origen agropecuario (harinas, aceites, biodiésel) aportaron US$15.819 millones (+15,1%) y siguen siendo el rubro más grande; las manufacturas industriales sumaron US$13.385 millones (+27,5%); los productos primarios, US$12.631 millones (+24,4%). El que más rápido creció fue combustibles y energía: +42,5%, hasta US$7.619 millones, empujado por Vaca Muerta. Pero sigue siendo el rubro más chico de los cuatro: el campo, sumado, todavía manda.

US$49.454 M
Exportaciones 1er sem. (+24,4%)
US$35.531 M
Importaciones 1er sem. (−3,9%)
US$13.923 M
Superávit del semestre
4Cómo lo sabemos

△ La cocina del dato

La cifra ancla surge del informe Intercambio Comercial Argentino (ICA) que el INDEC publica cada mes. No es una estimación de mercado: registra las exportaciones e importaciones de bienes efectivamente despachadas por la aduana. El dato de junio, que cierra el semestre, se difundió el 20 de julio de 2026. El superávit es una resta directa: US$49.454 M de exportaciones − US$35.531 M de importaciones = US$13.923 M.

Verificamos el número cruzando el informe oficial con su reproducción en medios independientes (La Nación, Infobae, El Cronista), que coinciden en las mismas cifras del INDEC. La comparación con años anteriores usa la propia serie del organismo: el superávit del 1er semestre de 2025 fue de US$2.788 millones y el de 2024, de unos US$10.700 millones, aquel con una caída de importaciones cercana al 28%. Dos precisiones honestas: hablar de "récord" para el superávit del semestre vale al menos frente a 2024 (el registro comparable más alto conocido), no como afirmación absoluta de toda la historia; y el salto de las importaciones de combustibles (+126,3%) parte de una base baja y no altera la caída del total (−3,9%).

Fuente INDEC · ICA Período Ene-jun 2026 Publicado 20/07/2026 Cobertura Comercio de bienes
5Por qué importa

El superávit no es un número de vitrina: son los dólares que le permiten al Banco Central sumar reservas, al Gobierno pagar deuda y a la economía sostener el esquema cambiario sin sobresaltos. Que crezca por exportaciones —y no por una recesión que asfixia las compras— es, sin dudas, la mejor versión del dato. Pero adentro de las importaciones hay una señal que conviene no perder de vista.

Aunque el total importado cayó apenas 3,9%, esa cifra promedia comportamientos muy distintos. Las compras que alimentan la inversión y la producción —bienes de capital (máquinas, equipos) y sus piezas y accesorios— siguieron cayendo: −8,0% y −9,4%. En cambio subieron los bienes intermedios (+9,5%) y, sobre todo, los combustibles (+126,3%, desde una base baja).

La letra chica · Importaciones por uso

Lo que se importa para invertir todavía cae

Variación interanual de las importaciones por tipo de bien, 1er semestre 2026 (%, INDEC). Combustibles queda fuera de escala.

Fuente: INDEC, ICA. Nota: combustibles y lubricantes treparon 126,3% (fuera de escala del gráfico), un rubro menor que no cambia la caída del total. Lectura: con los bienes de capital en baja, la inversión todavía no acompaña.
"Un superávit por exportaciones es señal de fortaleza; que las importaciones de máquinas sigan cayendo es señal de que la inversión aún no arrancó. Las dos cosas conviven en el mismo dato."

△ ¿Cómo te afecta?

Si vivís de un salario, el superávit te toca de manera indirecta pero real: cuantos más dólares entran por comercio, menos presión hay sobre el tipo de cambio, y un dólar más calmo ayuda a que la inflación siga bajando. Es una de las razones por las que el Gobierno cuida tanto este número.

Si trabajás en la industria o en una pyme que fabrica para el mercado interno, el dato tiene una cara menos amable. Que las importaciones de bienes de capital caigan 8% sugiere que las empresas todavía no están renovando máquinas ni ampliando capacidad: la recuperación de la inversión, que es la que crea empleo de calidad, aún no se ve en las compras al exterior.

Si estás pensando en ahorrar o proyectar, la acumulación de reservas que permite este superávit es uno de los pilares de la estabilidad cambiaria de hoy. Vale seguirla: si el saldo se sostiene por exportaciones, el esquema tiene más respaldo; si dependiera de importaciones deprimidas, sería más frágil.

△ Otras miradas sobre el mismo dato

Para el Gobierno

El ministro Luis Caputo destacó que las exportaciones fueron "récord histórico en junio y en el primer semestre" y que tres de los cuatro grandes rubros alcanzaron el mayor valor de toda la serie. La lectura oficial es de una economía que se abre al mundo y genera divisas genuinas.

La mirada más cauta

Analistas que siguen el ciclo advierten que parte del "orden" externo todavía descansa en importaciones de capital deprimidas: mientras no se recuperen, la inversión —y con ella el empleo y la ampliación de la oferta— seguirá rezagada. Un superávit sano necesita, tarde o temprano, importar más máquinas.

La variable a vigilar

El tipo de cambio real y el precio de los productos energéticos y agrícolas. Buena parte del salto exportador vino de Vaca Muerta y del agro; si esos precios internacionales aflojan, o si un peso apreciado encarece exportar, el motor de 2026 podría perder fuerza en la segunda mitad del año.

6Para ir más profundo
Por qué un mismo "récord" puede significar cosas opuestas+

La balanza comercial es la diferencia entre lo que un país vende y lo que compra al exterior. Un superávit grande puede ser señal de fortaleza (se exporta mucho) o de debilidad (se importa poco porque la economía está frenada). En 2024, con la actividad en recesión, las importaciones se desplomaron cerca de 28% y eso, por sí solo, disparó el saldo a US$10.700 millones: un superávit "recesivo".

El de 2026 es de otra naturaleza. Las exportaciones crecieron 24,4% y explican casi todo el salto, mientras las importaciones apenas bajaron 3,9%. Cuando el superávit crece porque se vende más —y no porque se compra menos— es una señal más saludable para el empleo y la producción. Por eso el mismo titular, "superávit récord", esconde dos economías distintas según el año.

De dónde salieron los dólares: energía y campo+

El motor exportador del semestre tuvo cuatro cilindros. Las manufacturas de origen agropecuario (aceites, harinas, biodiésel) aportaron US$15.819 millones (+15,1%) y siguen siendo el rubro más grande. Las manufacturas industriales sumaron US$13.385 millones (+27,5%); los productos primarios, US$12.631 millones (+24,4%). Y combustibles y energía, US$7.619 millones, con la suba más rápida (+42,5%), traccionada por el petróleo de Vaca Muerta.

La conclusión es doble: la energía es la estrella del crecimiento, pero todavía no destrona al campo. Sumados, el agro primario y sus manufacturas siguen aportando la mayor parte de los dólares. La Argentina exporta cada vez más energía, sin dejar de ser —por ahora— un país agroexportador.

Qué mirar en el segundo semestre+

Las importaciones de bienes de capital. Son el termómetro de la inversión. Si dejan de caer y empiezan a subir, será señal de que las empresas vuelven a apostar por producir; si siguen en rojo, la recuperación seguirá dependiendo del sector externo.

Los precios internacionales de energía y granos. Buena parte del salto exportador vino de subas de cantidades y de precios firmes. Un retroceso en el crudo o en la soja golpearía directo la principal fuente de dólares del país.

El tipo de cambio real. Con inflación en pesos todavía por encima de la suba del dólar, exportar se encarece medido en moneda dura. Si el peso se aprecia demasiado, el motor exportador de 2026 podría perder potencia. Con Interés va a volver sobre este dato cuando el INDEC publique el intercambio de julio.