El swap con China: Argentina repagó casi 9 de cada 10 dólares que debía, pero renueva el acuerdo de US$19.000 millones
El tramo del swap de monedas con Beijing que el país tenía en uso bajó de US$5.000 millones a unos US$679 millones, según el último balance del Banco Central. Aun así, el Gobierno viajó a China a renovar el contrato marco completo, que vence el 6 de agosto. Menos deuda en yuanes, la misma red de contención — con los números a la vista.
Hay una deuda argentina que casi nadie ve en los titulares y que, sin embargo, sostuvo el tipo de cambio durante años: la que el Banco Central tiene con China por el swap de monedas. En los últimos dos años, el BCRA fue devolviendo esa deuda hasta dejarla casi en cero: el tramo que estaba en uso pasó de unos US$5.000 millones a alrededor de US$679 millones, según el balance oficial del organismo a enero de 2026. En total, le devolvió al Banco Popular de China cerca de US$4.300 millones.
Y acá está el giro: pese a haber cancelado casi todo lo que usaba, el Gobierno no quiere soltar el acuerdo. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, viajó a Beijing para renegociar el contrato marco completo —unos US$19.000 millones— que vence el 6 de agosto. "Se va a renegociar y se va a mantener el tramo activado", confirmó. Es decir: Argentina pagó la deuda, pero renueva la línea de crédito. La pregunta que ordena esta nota: si ya casi no la usa, ¿por qué la Argentina no se despega del swap chino?
Un swap de monedas es, en criollo, un acuerdo por el cual dos bancos centrales se prestan sus propias monedas. El acuerdo con China existe desde 2009 y hoy alcanza los 130.000 millones de yuanes, unos US$19.000 millones al cambio actual. Durante la crisis de reservas, el gobierno de Alberto Fernández "activó" (usó de verdad) unos US$5.000 millones de esa línea para engrosar las reservas y pagar importaciones. Convertir yuanes en dólares tenía un costo de intereses, y por eso, apenas pudo, la gestión actual empezó a devolverlo.
Cómo se achicó la deuda en yuanes
Saldo del tramo del swap con China que la Argentina tenía en uso (US$ millones, equivalente). Pico → enero 2026.
La caída es fuerte y sostenida: de los 21.000 millones de yuanes que quedaban a fines de 2024 se pasó a 7.000 millones un año después y a 4.600 millones en enero de 2026 —esos US$679 millones—. Traducido: la Argentina le devolvió a China casi 9 de cada 10 dólares que había tomado de esa línea. En paralelo, las reservas brutas del BCRA treparon a US$49.536 millones a comienzos de julio, el nivel más alto en casi siete años.
△ La cocina del dato
Las cifras del swap no salen de una estimación de mercado: están en el informe de Estados Contables del Ejercicio 2025 del propio Banco Central, el balance auditado del organismo. Ahí figura que el tramo activado bajó de 21.000 millones de yuanes (fin de 2024) a 7.000 millones (fin de 2025) y a 4.600 millones al 14 de enero de 2026 —los ~US$679 millones de saldo—.
Dos precisiones honestas. Primero, ese es el último dato oficial publicado: entre enero y hoy el saldo pudo bajar aún más o cancelarse, pero el BCRA informa el número en su balance, no día a día. Segundo, las conversiones a dólares dependen del tipo de cambio yuan/dólar de cada fecha (~6,8 yuanes por dólar), por eso algunas fuentes citan US$675 y otras US$679 millones: es el mismo saldo, redondeado distinto. El dato de la renovación y la fecha de vencimiento (6 de agosto de 2026) fueron confirmados por el titular del BCRA y por su viaje a China, reportado por varios medios.
El swap importa por una razón que se siente en el bolsillo aunque suene lejana: es parte del colchón de reservas que le da al Banco Central poder de fuego para intervenir cuando el dólar se pone nervioso. Que la Argentina haya pagado casi toda la deuda en yuanes tiene una lectura muy positiva —las reservas hoy son más "propias" y menos prestadas que hace dos años— pero conviene mirar la escala completa antes de festejar.
Deber poco, pero mantener toda la red
Comparación en US$ millones: reservas brutas, acuerdo total con China y lo que efectivamente se debe hoy.
Ese es el punto. El Gobierno canceló la deuda en yuanes en buena parte con dólares que consiguió comprando en el mercado y colocando deuda, pero renueva el acuerdo entero porque los US$19.000 millones funcionan como un seguro: una línea a la que puede volver a recurrir si un día vuelve a faltar. Pagar la deuda mejora la calidad de las reservas; mantener el swap conserva la red de emergencia. Las dos cosas, a la vez.
△ ¿Cómo te afecta?
Si te preocupa el dólar: el swap es parte de lo que le da espalda al Banco Central para que el tipo de cambio siga planchado. Que la Argentina haya bajado esta deuda y a la vez mantenga la línea con China es, para tu bolsillo, una señal de un colchón cambiario más sólido — el mismo que hoy ayuda a que la inflación siga cediendo.
Si mirás la relación con China: renovar el swap significa que el vínculo financiero con Beijing sigue siendo estratégico, más allá del alineamiento político con Estados Unidos. La Argentina redujo su dependencia del yuan, pero no la cortó: la puerta queda abierta.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que el Central "administra las reservas según lo considere más eficiente" y que, a medida que mejora la liquidez, "va cambiando el apetito" por usar el swap. En esta lectura, pagar el tramo activado es una señal de fortaleza y menor dependencia. (declaraciones del 18/05/2026)
Que se renueve el contrato marco completo muestra que el swap sigue siendo, en palabras de varios analistas, una pieza "imprescindible" del esquema: la deuda bajó, pero la red de contención de US$19.000 millones se mantiene intacta. Y los dólares para pagar salieron, en parte, de otra deuda (colocaciones y préstamos): se cambió de acreedor tanto como se desendeudó.
¿Qué es exactamente un swap de monedas y por qué "activarlo" cuesta?+
Un swap de monedas es un acuerdo entre dos bancos centrales para intercambiar sus monedas por un plazo y a un tipo de cambio pactado. El de Argentina con China está denominado en yuanes: el BCRA puede recibir yuanes y entregar pesos, y devolverlos más adelante. Tener el acuerdo firmado no cuesta casi nada; lo que cuesta es "activarlo", es decir, usar efectivamente los yuanes —y más aún convertirlos a dólares—, porque sobre esa parte activada se pagan intereses.
Por eso la distinción clave es entre el contrato marco (130.000 millones de yuanes / ~US$19.000 millones, la línea total disponible) y el tramo activado (lo que realmente se tomó y se debe). Bajar el tramo activado a casi cero reduce el costo financiero y "limpia" las reservas, sin necesidad de resignar el acuerdo marco, que queda como respaldo latente.
Reservas brutas y netas: por qué el swap aparece en el centro del debate+
Las reservas brutas son todo lo que el BCRA tiene en la caja: dólares comprados, oro, encajes de los depósitos en dólares, préstamos de organismos y también los yuanes del swap. Las reservas netas descuentan lo que en realidad es prestado o de terceros. Durante años, el swap chino fue uno de los grandes componentes "prestados" que explicaban por qué, con reservas brutas altas, las netas seguían en rojo.
Al devolver el tramo activado, ese componente prestado se achica y las reservas se vuelven de mejor calidad. De hecho, en junio de 2026 el Gobierno informó haber cumplido —por primera vez en la gestión— la meta de reservas netas acordada con el FMI. La contracara: buena parte de los dólares que permitieron pagar salieron de compras del BCRA en el mercado y de nueva deuda, de modo que el desendeudamiento con China convive con endeudamiento por otras vías.
La decisión que viene: renovar, reducir o depender menos de China+
Renovar todo (el escenario más probable): el Gobierno extiende el contrato marco por otros tres años con los mismos términos. Mantiene el seguro de US$19.000 millones sin costo mientras no lo use. Es la opción que Bausili dejó encaminada en su viaje a Beijing, con el cierre previsto para agosto.
Reducir la línea: renegociar un acuerdo más chico, coherente con la idea de "menor dependencia" de China que a veces asoma en el discurso oficial. Achica el respaldo disponible, pero también el compromiso con Beijing.
La variable a vigilar: el swap es tanto financiero como geopolítico. Su renovación es una señal de que, más allá del acercamiento a Estados Unidos, la Argentina no está en condiciones —ni con intención— de cerrar la puerta china. Con Interés va a volver sobre este dato cuando se conozcan los términos finales de la renovación, previstos para agosto.