Globant, el unicornio argentino: la acción se desplomó 91% desde su pico y volvió a valores de 2017
La acción de Globant, la mayor empresa de tecnología nacida en la Argentina, valía US$354,44 en noviembre de 2021. El 23 de julio de 2026 cotizaba cerca de US$30: una caída del 91%. Detrás del número hay un motor que se apagó — el crecimiento de sus ingresos pasó de +59% en 2021 a -0,7% en el primer trimestre de 2026 — y una sombra que asusta a todo el sector: la inteligencia artificial. Esta es la cuenta del ajuste de un símbolo argentino, con los números a la vista.
Globant es, probablemente, la empresa tecnológica más importante que nació en la Argentina: fundada en Buenos Aires en 2003, salió a cotizar en la Bolsa de Nueva York en 2014 y se convirtió en el primer unicornio argentino y en la primera compañía del país en ser sponsor de la FIFA. En 2026 su nombre está por todos lados —es socio tecnológico del Mundial— y, sin embargo, su acción cotiza en mínimos que no se veían desde 2017.
El contraste es el corazón de esta nota. Mientras la marca gana visibilidad global, el mercado hizo lo contrario: la acción, que llegó a valer US$354,44 en noviembre de 2021, cerró cerca de US$30 a fines de julio de 2026. Y el 14 de mayo la empresa reportó algo inédito para una compañía acostumbrada a crecer a dos dígitos: sus ingresos del primer trimestre cayeron 0,7% interanual. La pregunta que ordena esta nota: ¿qué le pasó al unicornio argentino, y qué dice ese número sobre la economía del conocimiento?
Un -91% aislado no dice nada. Cobra sentido al lado de su propia historia. Globant salió a la Bolsa en 2014 a US$10 por acción y, en plena euforia tecnológica de la pandemia, tocó US$354,44 a fines de 2021: multiplicó por 35 en siete años. Desde ese pico, la caída fue casi ininterrumpida. La foto de hoy —unos US$30— la devuelve a niveles de 2017.
Del pico al piso: la acción perdió nueve de cada diez dólares
Cotización de Globant (GLOB, NYSE). Máximo histórico vs. cierre del 23 de julio de 2026.
Pero el precio de una acción es apenas el síntoma. La verdadera película está en los ingresos. Globant creció de forma explosiva durante una década: facturó US$814 millones en 2020, US$1.297 millones en 2021 (+59%) y siguió subiendo hasta US$2.455 millones en 2025. El problema es que cada año creció menos que el anterior, hasta casi frenarse por completo.
El motor que se apagó
Variación interanual de los ingresos de Globant, por año (%). 2026 es la proyección media de la propia empresa.
Este es el vínculo que explica el desplome. Wall Street valuaba a Globant como una empresa de alto crecimiento, y por eso pagaba múltiplos altísimos por cada dólar de ganancia. Cuando el crecimiento se acercó a cero, esos múltiplos se desinflaron: la acción no cayó porque la empresa perdiera plata —sigue siendo rentable—, sino porque dejó de ser la historia de crecimiento que el mercado había comprado.
La facturación no cae: se aplanó
Ingresos anuales de Globant, en millones de dólares. 2026 es el punto medio de la guía oficial.
△ La cocina del dato
La cifra ancla —la caída del 91%— combina dos datos públicos y verificables. El máximo histórico de US$354,44 (9 de noviembre de 2021) y el precio actual (unos US$30 al 23 de julio de 2026) surgen de datos de mercado de la Bolsa de Nueva York, cruzados en dos fuentes independientes (companiesmarketcap y stockanalysis) que coinciden. La cuenta es directa: (354,44 − 30) ÷ 354,44 = 91,5%.
Los datos de negocio salen de la propia empresa: Globant cotiza en Estados Unidos y está obligada a reportar sus números. Sus resultados del primer trimestre de 2026 —ingresos por US$607,1 millones (-0,7% interanual), 28.510 empleados y una guía anual de US$2.462 a US$2.508 millones— fueron publicados por la compañía el 14 de mayo de 2026. La serie de ingresos anuales cierra entre sí: US$2.455 millones en 2025 son, exactamente, un 1,6% más que los US$2.416 millones de 2024.
Globant no es una acción más: es el emblema de la economía del conocimiento argentina, el sector que en el primer semestre de 2026 superó por primera vez los US$10.000 millones en exportaciones de servicios. Cuando su acción se desploma, el mercado no está diciendo solo algo sobre una empresa: está poniéndole precio a una duda sobre todo el negocio de exportar talento tecnológico. Y esa duda tiene nombre.
La sospecha es que la inteligencia artificial cambia las reglas del rubro en el que Globant es fuerte: el desarrollo de software a pedido para grandes empresas. Si una compañía puede resolver con IA lo que antes tercerizaba en miles de programadores, la demanda de esas horas cae. No es una teoría marginal: Accenture, el líder global del sector, también advirtió por menores ingresos ligados al impacto de la IA. Globant responde que la IA es su oportunidad, no su amenaza, y reorientó su oferta hacia lo que llama "AI Pods". El mercado, por ahora, no le cree del todo.
△ ¿Cómo te afecta?
Si trabajás en tecnología o estudiás para el sector, el dato de fondo es que la etapa de crecimiento explosivo y contratación masiva se enfrió: Globant tiene hoy 28.510 empleados y proyecta ingresos casi planos para 2026. No es un derrumbe del empleo —sigue siendo una empresa enorme y rentable—, pero sí el fin de una expansión que durante años absorbió miles de programadores argentinos. La pregunta ya no es solo cuánto se paga, sino qué habilidades pide un mercado que integra IA.
Si tenés ahorros invertidos o mirás la Bolsa, Globant se opera también en la Argentina como CEDEAR (un certificado que replica la acción), así que muchos ahorristas locales quedaron expuestos a esta caída. El dato ilustra una regla básica que conviene tener a la vista: una empresa puede ser buena y su acción caer igual, si el precio ya descontaba un futuro que no llegó. Con Interés no recomienda comprar ni vender ningún activo; solo muestra el número y su contexto.
Si sos freelance o tenés una pyme que exporta software, el caso Globant es el termómetro más visible de tu propio mercado: mide, en tiempo real, cuánto están dispuestas a pagar las empresas del mundo por servicios tecnológicos y cómo la IA reordena esa demanda. Su tropiezo no define tu suerte, pero anticipa las preguntas que te van a hacer tus clientes.
La IA erosiona el corazón del negocio: las empresas resuelven con herramientas propias asistidas por IA lo que antes tercerizaban, y la demanda de servicios recurrentes cae. Con el crecimiento cerca de cero y las tasas de interés altas restando atractivo a las tecnológicas, el mercado repreció la acción a mínimos desde 2017. (Análisis de mercado reportado por iProfesional e Infobae; la propia Accenture advirtió por el impacto de la IA en sus ingresos.)
Globant sostiene que la IA es una oportunidad y reorientó su oferta hacia sus "AI Pods". Superó sus propias expectativas de facturación en el trimestre, mantiene márgenes positivos y anunció un nuevo programa de recompra de acciones por US$125 millones —una señal de que la conducción considera que el papel está subvaluado. (Vía comunicado de resultados de Globant, 14/05/2026.)
Con Interés no toma partido entre las dos lecturas. Lo que el dato deja en claro es que la historia de la tecnología argentina entró en una etapa distinta: la del talento sigue siendo valiosa, pero el negocio de venderlo por horas atraviesa su prueba más difícil desde que existe. Cómo se resuelva eso —en Globant y en las miles de pymes que exportan software— es una de las apuestas económicas del país para los próximos años.
¿Por qué la IA asusta al negocio de Globant?+
El grueso de la facturación de Globant proviene de un modelo clásico de la industria del software: grandes empresas del mundo (bancos, medios, retailers) le pagan por equipos de desarrolladores que construyen y mantienen sus plataformas. Ese modelo escala con las horas de trabajo: más proyectos, más gente, más facturación. Fue el motor del +59% de 2021.
La inteligencia artificial generativa pone en duda esa ecuación. Si un desarrollador asistido por IA rinde por varios, o si el cliente resuelve internamente lo que antes tercerizaba, la relación entre facturación y cantidad de gente se rompe. El mercado teme que la demanda de "horas de programación" deje de crecer o incluso baje. Esa es la razón profunda por la que una empresa rentable, con márgenes positivos, cotiza como si su mejor época hubiera quedado atrás. Y por la que el mismo temor golpeó a gigantes como Accenture.
Rentable y estancada: cómo puede ser las dos cosas+
Una confusión habitual es leer "la acción cayó 91%" como "la empresa está quebrada". No es así. En el primer trimestre de 2026 Globant facturó US$607,1 millones con un margen operativo positivo (8,5% según las normas contables IFRS; 14,1% en la medición ajustada de la compañía) y hasta recompró acciones propias. El problema no es la salud del negocio hoy, sino su trayectoria de crecimiento.
Las acciones de tecnología se valúan sobre expectativas de crecimiento futuro. Cuando Globant crecía 30% o 40% al año, el mercado pagaba múltiplos muy altos por cada dólar de ganancia. Al frenarse a un dígito bajo, esos múltiplos se comprimen y la acción cae aunque las ganancias no desaparezcan. Su capitalización de mercado ronda hoy los US$1.300 millones, contra un pico que a fines de 2021 superaba los US$14.000 millones (estimación, según el precio y las acciones en circulación de entonces).
Qué mirar de acá en adelante+
La variable clave es si el crecimiento vuelve. La propia empresa proyecta ingresos de US$2.462 a US$2.508 millones para 2026: entre +0,3% y +2,2%. Si en la segunda mitad del año la facturación empieza a acelerar —traccionada por sus servicios de IA— el mercado podría empezar a recomponer su lectura. Si sigue plana, la duda sobre el modelo se profundiza.
El otro termómetro es sectorial: qué reportan Accenture y las grandes consultoras tecnológicas del mundo sobre la demanda de servicios. Globant no se mueve sola; es parte de una industria global que atraviesa la misma pregunta sobre la IA. Con Interés va a volver sobre este dato cuando la empresa presente su próximo balance, para ver si el motor arranca de nuevo. Nada de esto es una recomendación de inversión: es información para entender un fenómeno que excede a una sola empresa.