La metalurgia trabaja con 6 de cada 10 máquinas paradas: usó el 40,8% de su capacidad en junio
La actividad del sector cayó 4,6% interanual en junio y acumula una baja del 5,7% en el primer semestre, según ADIMRA. El uso de la capacidad instalada quedó en 40,8%, un nivel que la cámara compara con la pandemia. El dato oficial del INDEC apunta en la misma dirección: la metalmecánica es el rubro que menos capacidad usa de toda la industria. Y adentro del metal conviven dos mundos: el acero corre al 75%, la metalmecánica no llega al 40%.
La industria metalúrgica no encuentra piso. El informe mensual de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), difundido el 23 de julio, mostró que la actividad del sector cayó 4,6% interanual en junio y acumula una baja del 5,7% en la primera mitad del año: seis meses seguidos en rojo.
El número que resume la foto es el del uso de la capacidad: apenas 40,8%. Traducido, quiere decir que casi 6 de cada 10 máquinas del sector están detenidas, un nivel que la propia cámara ubica entre los más bajos de su historia, comparable a los meses de pandemia. No es un dato aislado de una entidad: la estadística oficial del INDEC apunta en la misma dirección. La pregunta que ordena esta nota es simple y dura: ¿por qué el sector que fabrica las máquinas y la maquinaria del resto de la industria es, hoy, el que más ocioso está?
Un 40,8% de capacidad usada, solo, ya suena bajo. Cobra todo su sentido al compararlo. El promedio de toda la industria operó en mayo al 58,4%, según el INDEC; la metalmecánica quedó casi veinte puntos por debajo de ese promedio, como el rubro que menos capacidad usa de los trece que mide el organismo (38,7%, incluso debajo de textiles y del caucho y plástico).
Lo más revelador aparece adentro del propio metal, que no es un bloque homogéneo. El eslabón del acero y el aluminio —las industrias metálicas básicas, intensivas en capital— trabajó al 75,4%. La metalmecánica —la que arma máquinas, bienes de capital, carrocerías y autopartes, y ocupa mucha más mano de obra— no llegó al 40%. El metal está partido en dos: un extremo corre, el otro está frenado.
El metal, partido en dos: el acero al 75%, la metalmecánica al 39%
Uso de la capacidad instalada por sector, mayo 2026 (%, INDEC)
Esta capacidad ociosa no cayó del cielo: es el reflejo de un año largo de baja. La metalurgia venía de una fuerte contracción en 2024 y, tras un respiro parcial, volvió a hundirse en 2026. La caída mensual de junio fue chica (−0,3% frente a mayo), pero no alcanza para hablar de recuperación cuando el interanual sigue negativo y la mitad de la fábrica está apagada.
△ La cocina del dato
Este dato descansa sobre dos mediciones independientes que llegan a la misma conclusión. La primera es el relevamiento propio de ADIMRA, la cámara del sector, que encuesta cada mes a sus empresas asociadas: de ahí salen el 40,8% de uso de capacidad, la caída del 4,6% interanual y del 5,7% en el semestre, y el retroceso del 2,3% en el empleo metalúrgico.
La segunda es el INDEC, con dos informes oficiales de metodología distinta. Su índice de capacidad instalada (mayo) ubicó a la metalmecánica en 38,7%, el uso más bajo de toda la industria. Y su índice de producción manufacturera mostró en mayo, con la industria general en −5,7% interanual, que todos los eslabones del metal caían: maquinaria y equipo −23,4%, vehículos y autopartes −15,9%, otro equipo de transporte −9,9% y metálicas básicas −4,0%. Una cámara empresaria y el organismo estadístico oficial, midiendo por caminos separados, coinciden. Cuando dos fuentes que no se copian entre sí dicen lo mismo, el dato se sostiene.
La metalmecánica importa por dos motivos que se refuerzan. Primero, porque es intensiva en empleo: son talleres, fundiciones y fábricas de maquinaria repartidos por todo el país, con mucha mano de obra por peso producido. Cuando la capacidad usada cae a la mitad, lo que sigue es horas suspendidas y puestos que no se renuevan: el empleo del sector ya cedió 2,3% interanual. Segundo, porque es la industria que le fabrica las máquinas al resto: si la metalmecánica se frena, es señal de que la construcción, el agro y las demás fábricas no están invirtiendo.
La caída, además, fue casi general. En junio, la fundición cayó 9,4% interanual, los otros productos de metal 9,0%, las carrocerías y remolques 6,7% y los bienes de capital 5,9%. El único rubro que creció fue la maquinaria agrícola (+3,6%), traccionada por una buena campaña del campo. Geográficamente, el rojo se sintió más fuerte en las provincias más industriales: Córdoba −5,7% y Buenos Aires −5,6%.
Cae casi todo el tablero, menos la maquinaria del campo
Variación interanual de la actividad por rubro, junio 2026 (%, ADIMRA)
¿Por qué la demanda no aparece? Porque los sectores que le compran a la metalurgia están, en su mayoría, planchados. Según ADIMRA, la demanda del consumo final cayó 9,8% interanual, la de la construcción 7,1%, la automotriz 6,3% y la de petróleo y gas 6,1%. La metalmecánica es un espejo: refleja lo que hacen —o dejan de hacer— sus clientes.
△ ¿Cómo te afecta?
Si trabajás en la industria: una capacidad usada del 40% es la antesala de horas recortadas, suspensiones y menos horas extra. Con el empleo del sector ya en baja (−2,3% interanual), es un dato para seguir de cerca si tu ingreso depende del metal, la máquina o el taller.
Si tenés una pyme metalúrgica o proveés al sector: el freno no es de un rubro puntual, es casi general. La demanda de tus clientes —construcción, autos, petróleo— viene floja, y eso presiona los plazos de pago y la cadena. La excepción es la maquinaria ligada al agro, el único nicho que hoy tracciona.
Si estás pensando en invertir en equipamiento: tanta capacidad ociosa suele significar que hay oferta disponible y menor presión de precios para bienes de capital nacionales. Es un dato de contexto, no un consejo: cada decisión depende de tu propio caso.
Quienes ven el vaso medio lleno señalan que la caída mensual de junio fue muy chica (−0,3%) y que una parte del sector —la maquinaria agrícola— ya crece; leen el dato como un piso desde el cual el sector podría recuperarse a medida que bajen la inflación y las tasas.
Para la cámara y los sindicatos del sector, una capacidad usada en torno al 40% durante meses significa capital ocioso y empleo en riesgo, y advierten que sin reactivación de la construcción y del mercado interno la metalmecánica no tiene de dónde traccionar demanda.
Vale distinguir dentro del metal: las industrias metálicas básicas (acero, aluminio) trabajan al 75% y no comparten el cuadro de la metalmecánica. Cuando se habla de "la metalurgia" conviene precisar de qué eslabón se habla, porque los promedios mezclan realidades muy distintas.
¿Por qué la metalmecánica cae más que el acero?+
Las "industrias metálicas básicas" (siderurgia y aluminio) producen insumos —chapa, palanquita, perfiles— con procesos muy intensivos en capital y hornos que conviene no apagar; parte de su producción, además, se exporta o abastece a cadenas que siguen activas. Por eso operan al 75,4%, arriba del promedio de la industria.
La metalmecánica está un escalón más adelante en la cadena: toma ese metal y lo convierte en máquinas, bienes de capital, carrocerías, autopartes y equipos. Su demanda depende de que otros inviertan —una empresa que compra una máquina nueva, una obra que arranca, una automotriz que amplía—. En una economía que se estabilizó pero todavía no reactivó la inversión, esa demanda es la primera que se posterga. Ahí está la raíz del contraste dentro del mismo metal.
La demanda que falta: quién le compra a la metalurgia+
ADIMRA mide la actividad no solo por rubro producido, sino por el sector que demanda. En junio, casi todos los clientes de la metalurgia estaban en baja: consumo final −9,8%, construcción −7,1%, automotriz −6,3%, petróleo y gas −6,1%, minería −5,9%, energía eléctrica −4,5% y alimentos y bebidas −4,1%. El agro fue el que menos cayó (−2,4%), coherente con que la maquinaria agrícola sea el único rubro en alza.
La foto es la de una industria que depende de la inversión de terceros. Mientras la construcción —uno de sus mayores demandantes— no recupere ritmo, y mientras el mercado interno siga flojo, a la metalmecánica le cuesta encontrar quién ponga en marcha las máquinas que hoy están paradas.
¿Piso o pausa? Lo que hay que vigilar+
Hay señales cruzadas. A favor del "piso": la caída mensual de junio fue mínima (−0,3%), la maquinaria agrícola crece, y buena parte de las empresas consultadas por ADIMRA no espera que su producción empeore en el próximo trimestre. En contra: el interanual sigue negativo, la capacidad usada lleva meses cerca del 40% y la demanda de los sectores clave —construcción, autos, consumo— todavía no repunta.
Las variables a vigilar: el crédito y las tasas (para que vuelva la inversión en equipos), el ritmo de la obra pública y privada, y el empleo del sector. Si la construcción y el mercado interno se reactivan, la enorme capacidad ociosa puede volverse rápido en producción; si no, la metalmecánica puede quedar estabilizada en el fondo. Con Interés va a volver sobre este indicador el mes que viene, para ver si el 40% fue un piso o una parada más larga.