Reservas del BCRA: récord de US$50.912 millones, el mayor nivel desde 2019 — pero ¿de quién son esos dólares?
Las reservas brutas del Banco Central encadenaron récords en agosto y tocaron su punto más alto en casi siete años. Detrás del número grande hay una distinción que cambia la lectura: cuánto de esa montaña de dólares es realmente del Banco Central, y cuánto son swaps, préstamos del FMI y la suba del precio del oro.
El Banco Central encadenó récords toda la semana. El 21 de agosto las reservas brutas cerraron en US$50.342 millones; el 22, en US$50.655 millones; el 24, en US$50.776 millones; y el 25 tocaron US$50.912 millones, el nivel más alto desde el 6 de septiembre de 2019, según los datos diarios del propio BCRA.
Para el Gobierno es una foto potente: reservas que suben, dólar tranquilo y la promesa de acumular divisas cumplida — el Central ya superó su meta de comprar US$10.000 millones en el año. Pero hay una pregunta que ese número, solo, no responde, y que es la que ordena esta nota: de esos casi 51.000 millones de dólares, ¿cuántos son realmente del Banco Central para usar cuando haga falta?
La suba no es de un día: es una tendencia de año y medio. Las reservas brutas terminaron 2024 en US$29.607 millones, cerraron 2025 en US$41.165 millones y siguieron trepando en 2026 hasta el récord de agosto. En total, más de US$21.000 millones de aumento desde fines de 2024.
La escalada hasta el récord
Reservas internacionales brutas del Banco Central, en miles de millones de dólares.
Ahora bien: no todo ese crecimiento salió de que el Banco Central comprara dólares. En 2025, las reservas brutas subieron US$11.558 millones, pero las compras propias del BCRA en el mercado fueron de apenas US$198 millones. El grueso del salto vino de otro lado.
Casi nada fueron compras propias
Principales aportes al alza de las reservas brutas en 2025, en millones de dólares.
△ La cocina del dato
El BCRA publica todos los días el stock de reservas internacionales brutas: es un dato oficial, no una estimación. Sobre ese número hay consenso. La discusión empieza cuando se pregunta cuánto de eso está libremente disponible.
Ahí aparecen las reservas netas: se calculan restando a las brutas los pasivos y componentes que no son de libre uso — el swap de monedas con China (por el equivalente a unos US$18.000 millones), los encajes de los depósitos privados en dólares, los préstamos de organismos (FMI, BIS) y otros. Como explica Chequeado, la forma exacta de calcularlas varía entre consultoras, así que la cifra neta se maneja como estimación, no como dato cerrado. El BCRA, por su parte, sostiene que informar el total bruto cumple con los estándares internacionales.
La distinción no es un tecnicismo de economistas: es la diferencia entre lo que se muestra y lo que se puede usar. Las reservas netas son las que el país tiene realmente para pagar deuda en dólares o para defender el peso si el mercado se pone nervioso. Y ese número viene muy por debajo del bruto: en mayo de 2026, con las brutas cerca de US$46.000 millones, las netas volvían a ser negativas según estimaciones privadas.
La buena noticia es que en 2026 el cuadro mejoró: el Banco Central compró en serio —más de US$14.000 millones en el año, por encima de su meta— y las reservas netas se acercaron, por primera vez en la gestión, a la meta acordada con el FMI. La contracara: buena parte del stock que se ve sigue apoyada en deuda (los desembolsos del Fondo) y en préstamos de otros países (los swaps con China y con Estados Unidos), no en dólares genuinamente ahorrados. Y en agosto, con las compras diarias en su nivel más bajo del año, lo que sostuvo el récord fue en parte la suba del precio del oro, que revalúa lo que el Central ya tenía.
△ ¿Cómo te afecta?
Si te preocupa el dólar: más reservas —aun con la letra chica— le dan al Banco Central más poder de fuego para mantener el tipo de cambio calmo. Es una de las razones por las que el dólar viene planchado. Pero si el colchón real (las netas) es fino, esa calma depende de que el ingreso de divisas no se corte.
Si tenés ahorros o deudas en pesos: la estabilidad del dólar y de los precios se apoya, en parte, en esta acumulación. Un tropiezo en las reservas suele adelantarse a tensiones cambiarias, así que es un termómetro que conviene mirar.
Si seguís la macro: el número a vigilar no es el récord bruto, sino cuánto de eso son dólares propios. La meta de reservas netas con el FMI es el mejor semáforo público de ese avance. Con Interés informa y contextualiza: esto no es una recomendación de inversión.
Brutas, netas y líquidas: el diccionario mínimo+
Brutas: todo lo que el BCRA anota como activos en moneda extranjera — incluye oro, divisas, el swap con China, los DEG del FMI y los encajes de los depósitos en dólares. Es el número oficial que sube y baja en los diarios.
Netas: a las brutas se les restan los pasivos y los fondos que no son de libre disponibilidad (swaps, encajes, préstamos de organismos). Miden cuánto puede usar el Central sin pedir permiso ni descapitalizar a un tercero. No hay una única fórmula: cada consultora arma la suya, por eso se publican como estimación.
Líquidas: un recorte todavía más estricto, que deja solo lo disponible de inmediato (por ejemplo, saca el oro, que hay que vender primero). Es la caja "de verdad" para una emergencia.
Por qué el swap con China infla el número+
Un swap de monedas es un acuerdo por el cual dos bancos centrales se prestan sus monedas. El swap con China le suma al BCRA el equivalente a unos US$18.000 millones en yuanes, y esos yuanes figuran dentro de las reservas brutas. El detalle: para convertirlos en dólares de libre uso hace falta autorización de Pekín y pagar una tasa de interés. Es decir, engrosan la vidriera, pero no son plata que la Argentina pueda gastar libremente. Por eso las mediciones de reservas netas lo restan.
Lo mismo, en otra escala, pasa con los encajes: parte de los dólares que están en el Central son, en realidad, de los ahorristas que hicieron un plazo fijo o dejaron plata en su caja de ahorro en dólares. Están depositados como garantía, pero no le pertenecen al Estado.
La meta con el FMI: el semáforo que conviene mirar+
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional le fija al país una meta de acumulación de reservas netas. Durante buena parte de la gestión, el BCRA quedó por debajo de ese objetivo; recién hacia mediados de 2026 el Gobierno se encaminó a cumplirlo por primera vez, empujado por la mejora en el ingreso de divisas. Es el indicador público más útil para seguir el tema, porque obliga a mirar las netas y no el número grande.
La tensión de fondo que dejan estos datos: el ingreso de dólares del comercio y del agro mejora las cuentas, pero al mismo tiempo un dólar barato en términos reales complica exportar y estimula importar. Acumular reservas "propias" en ese contexto es más difícil — y es exactamente el examen que la Argentina tiene por delante. Con Interés no toma posición: pone los números a la vista.