Dos organismos del Estado miden el mismo comercio exterior: en exportaciones coinciden con 0,2% de diferencia; en importaciones faltan US$40.682 millones
El INDEC registra la mercadería cuando cruza la aduana. El Banco Central registra los dólares cuando se pagan. Armamos las dos series mes a mes durante 36 meses y las comparamos. La diferencia del lado exportador tenía un decreto que la explicaba, y se fue a cero el día que lo derogaron. La del lado importador no cerró: una parte es la forma de valuar, otra parte es una norma de 2023, y queda un resto que nadie explica. Esta nota muestra las tres.
El Estado argentino mide su comercio exterior dos veces, con dos organismos y dos criterios. El INDEC lo mide en la aduana: cuenta la mercadería cuando entra o sale del país, la haya pagado alguien o no. El Banco Central lo mide en el mercado de cambios: cuenta los dólares que efectivamente se cobran y se pagan. Las dos series son públicas, mensuales y oficiales.
Nadie espera que den exactamente igual —miden momentos distintos de la misma operación— pero sí que se parezcan. Tomamos los últimos 36 meses, de agosto de 2023 a julio de 2026, armamos las dos series desde los archivos originales y las pusimos una al lado de la otra.
Del lado de las exportaciones, en los últimos quince meses coinciden casi perfectamente: el INDEC registró US$120.105 millones y el Banco Central, cobros por US$120.391 millones. Una diferencia de 0,2%. Del lado de las importaciones, en cambio, la diferencia acumulada de los 36 meses es de US$40.682 millones: casi una quinta parte de todo lo importado. Lo que sigue es de dónde sale cada peso de esa diferencia.
Antes de interpretar una brecha hay que descartar que sea un error de medición. Y para eso el período elegido trae, por casualidad, un experimento casi de laboratorio.
El 13 de diciembre de 2023, el Decreto 28/2023 puso en marcha el Programa de Incremento Exportador, conocido como "80/20" o "dólar blend": los exportadores podían liquidar hasta un 20% de sus divisas por el mercado de valores en lugar del mercado de cambios. El Banco Central explica en el apartado normativo de su propio informe qué efecto tenía eso sobre sus estadísticas: esas divisas "no tenían registro en los cobros de exportaciones". El programa se derogó el 14 de abril de 2025, con el Decreto 269/2025.
Si la brecha exportadora era eso, tenía que desaparecer con el decreto. Medimos los tres tramos:
La brecha se fue a cero el día que derogaron el decreto
Diferencia entre los cobros de exportaciones del BCRA y las exportaciones del INDEC, por tramo. En porcentaje de lo exportado.
El resultado es contundente y sirve para dos cosas. Primero, confirma que la brecha exportadora era la norma, no un error. Segundo —y es lo más útil— demuestra que cuando nada las distorsiona, las dos estadísticas cierran. Con esa vara podemos mirar las importaciones sabiendo que lo que aparezca ahí no es ruido.
Y del lado importador la brecha no se cierra. Pero antes de contarla hay que descontarle una parte que no es un hecho económico sino una diferencia de regla contable.
El INDEC valúa las importaciones a precios CIF: el valor de la mercadería más el flete y el seguro. El pago de bienes que registra el Banco Central es por la mercadería sola; el flete viaja por otra cuenta, la de servicios. Es decir que una parte de la brecha existe por construcción. Cuánto: el propio INDEC publica la relación, y en julio de 2026 fue de US$54,3 de flete por cada US$1.000 de valor FOB, equivalente al 5,15% del valor CIF. Aplicado a los 36 meses son unos US$10.700 millones.
De dónde sale la brecha de US$40.682 millones
Diferencia acumulada entre importaciones del INDEC y pagos del BCRA, agosto 2023 – julio 2026, en millones de USD.
Quedan unos US$29.977 millones, el 14,4% de lo importado. Buena parte tiene también una norma detrás: la Comunicación "A" 7917 del Banco Central, del mismo 13 de diciembre de 2023, estableció que el grueso de las importaciones se pagara en cuatro cuotas, a 30, 60, 90 y 120 días del ingreso aduanero. La mercadería entraba en un mes y los dólares salían en los cuatro siguientes. Con el correr del tiempo esa deuda comercial se fue canalizando, entre otras vías, con los bonos BOPREAL.
Pero eso tampoco alcanza. Si el desfasaje fuera solo de plazos, al normalizarse los plazos la brecha debería cerrarse, como se cerró la exportadora. Miramos el tramo ya normalizado —de mayo de 2025 a julio de 2026, con los plazos liberados— comparando mercadería contra pago y descontando el flete: queda una diferencia cercana al 6,8% del valor importado.
Se achica mucho, pero no llega a cero
Diferencia entre lo pagado por el mercado de cambios (bienes, fletes y seguros) y las importaciones del INDEC, por tramo, en porcentaje.
△ La cocina del dato
No existe un archivo con estos 36 meses armado. Hubo que construirlo. Del lado del INDEC, se descargaron tres ediciones de los cuadros del Intercambio Comercial Argentino —diciembre 2024, diciembre 2025 y julio 2026— y se extrajo de cada una el cuadro 1, que publica el año corriente y el anterior. Con eso se cubre agosto de 2023 a julio de 2026 sin huecos. Del lado del BCRA, se bajó el anexo estadístico del mercado de cambios y se filtraron, sobre sus 268.584 registros, los conceptos de cobros de exportaciones y pagos de importaciones de bienes del mismo período.
La explicación normativa no es interpretación nuestra: está en el apartado "Normativa relevante" del propio informe del BCRA de julio de 2026, que detalla el Decreto 28/2023, su derogación por el Decreto 269/2025 y el régimen de pagos de la Comunicación "A" 7917. El Banco Central escribe ahí, textualmente, que estos cambios "impiden una comparación interanual precisa de las estadísticas cambiarias". Esta nota toma esa advertencia como punto de partida y la mide.
Límites honestos. Primero: el ajuste por flete usa una sola relación —la de julio de 2026— aplicada a los 36 meses; la relación se movió en el período (era 46,9 por mil un año antes), así que es una aproximación y no una medición mensual. Segundo: el tramo anterior a diciembre de 2023 muestra brecha exportadora y el decreto todavía no existía; no verificamos qué la causaba y por eso no lo afirmamos. Tercero: no explicamos el residuo importador del tramo normalizado. Hay candidatos razonables —importaciones pagadas con dólares propios, crédito del proveedor que no pasa por el mercado oficial, desfasajes de registro— pero ninguno lo verificamos contra normativa, y lo que no se verifica no se afirma. Cuarto: las cifras del INDEC para 2026 son estimadas por el organismo y se revisan.
Que dos series oficiales no coincidan suena a problema de estadísticos. No lo es. La diferencia entre "la mercadería entró" y "los dólares salieron" es, en la práctica, una de las formas en que se financió la economía argentina en estos tres años.
Cuando un país importa y no paga en el momento, alguien le está prestando: el proveedor del exterior, un banco, o el propio Estado a través de un régimen de cuotas. Ese crédito tiene la ventaja de que no consume reservas hoy —y por eso los años en que la brecha fue más grande, 2023 y 2024, son también los años en que el Banco Central pudo comprar dólares sin que la importación se los llevara—. Pero deja una obligación que aparece después. Esa es exactamente la historia de los BOPREAL: bonos emitidos para ordenar una deuda comercial que ya se había acumulado.
El otro hallazgo es más tranquilizador y conviene decirlo con la misma claridad: las estadísticas públicas argentinas funcionan. Dos organismos distintos, con metodologías distintas y sin coordinarse, midieron más de US$120.000 millones de exportaciones y llegaron a cifras que difieren en 0,2%. Cuando aparece una brecha grande, no es que el dato esté mal: es que hay una norma o una regla contable que la produce, y está escrita.
△ ¿Cómo te afecta?
Si importás o exportás: este es el mapa de los plazos que atravesaste. Entre diciembre de 2023 y abril de 2025 pagaste el grueso de tus importaciones en cuatro cuotas por norma, no por elección; desde abril de 2025 la mayoría de las operaciones se pueden pagar desde el ingreso aduanero. Si estás comparando tus propios números contra "lo que dice el INDEC", acordate de que el INDEC te mide CIF y tu pago al exterior es FOB: el flete no está en la misma cuenta.
Si seguís las reservas: mirar solo el superávit comercial puede llevarte a conclusiones apresuradas. Un superávit de aduana no es lo mismo que dólares que entraron al Banco Central: durante el dólar blend, uno de cada cinco dólares de exportación no pasaba por ahí. Es información sobre cómo leer el dato, no una recomendación sobre qué hacer con tu plata.
Si no operás con el exterior: te toca igual, indirectamente. Cuando la importación se financia en lugar de pagarse, se posterga una demanda de dólares que aparece más adelante. Es una de las variables que explica por qué el mismo dato de comercio puede convivir con momentos de holgura y de tensión cambiaria.
Aduana y mercado de cambios: por qué son dos números distintos y los dos están bien+
El Intercambio Comercial Argentino del INDEC se construye con los registros aduaneros: mide mercadería que cruza la frontera, en el momento en que la cruza, valuando las exportaciones FOB (puestas a bordo en el puerto de salida) y las importaciones CIF (valor más flete y seguro). Es una medición de comercio.
El balance cambiario del BCRA se construye con el Régimen Informativo de Operaciones de Cambio: mide los dólares que entran y salen por el mercado de cambios formal, en el momento en que se cobran o se pagan, y clasifica cada operación por concepto siguiendo el manual de balanza de pagos del FMI. Es una medición de caja.
Un mismo contenedor puede entrar en marzo y pagarse en julio, o liquidarse por un mercado que la estadística cambiaria no captura. Ninguna de las dos series miente: miden cosas distintas. El problema aparece cuando se las cita como si fueran intercambiables, algo que pasa seguido.
Qué fue el "dólar blend" y por qué se ve tan nítido en los datos+
El Decreto 28/2023 permitió a los exportadores —de bienes y de servicios— ingresar hasta un 20% de sus divisas por el mercado de valores y el resto por el mercado de cambios. Para el exportador era un tipo de cambio promedio mejor que el oficial. Para la estadística, según explica el propio BCRA, significaba que ese 20% no quedaba registrado como cobro de exportaciones, salvo cuando los fondos se depositaban en cuentas locales en moneda extranjera, en cuyo caso generaban operaciones de canje sin efecto neto.
Por eso la brecha medida en el período de vigencia plena, 14,2%, es menor al 20% que el esquema permitía: una parte de esas liquidaciones sí dejaba rastro. Y por eso, al derogarse el programa el 14 de abril de 2025 con el Decreto 269/2025, el propio informe del BCRA señala que "el total de las liquidaciones por cobros de exportaciones de bienes y servicios comenzó a realizarse en el mercado de cambios y a tener impacto en sus estadísticas". Eso es exactamente lo que muestra el primer gráfico de esta nota.
Lo que esta nota no pudo cerrar+
Quedan dos cabos sueltos, y conviene dejarlos escritos en lugar de disimularlos.
El primero es previo. Entre agosto y noviembre de 2023 la brecha exportadora era de 18,2%, mayor que durante el blend — y el Decreto 28/2023 todavía no existía. Hubo en 2023 otros programas de incentivo exportador con esquemas de liquidación parcial, pero no los verificamos contra su normativa y por lo tanto no afirmamos que sean la causa.
El segundo es actual. En el tramo con plazos ya liberados, entre mayo de 2025 y julio de 2026, sigue faltando cerca del 6,8% de los pagos de importaciones respecto de lo que registró la aduana, incluso descontando flete y seguro. Sobre un volumen importado de casi US$94.000 millones en ese tramo, no es un redondeo. Las hipótesis razonables existen —importaciones canceladas con activos externos propios de las empresas, financiamiento del proveedor que nunca toca el mercado oficial, diferencias de momento de registro— pero hipótesis es la palabra correcta. Cerrar eso exige ir a la normativa cambiaria vigente y al detalle de la cuenta financiera, y es el próximo paso de esta investigación.