El litio pisa el acelerador: la producción creció 45% en un año y empuja a la minería a su nivel más alto desde 2017
El volumen de carbonato de litio que produjo Argentina en mayo fue un 45,1% mayor que un año atrás, según el INDEC. Es el mineral que más traccionó al índice de producción minera, que tocó su punto más alto desde que arranca la serie, en 2017. Detrás del salto no hay un golpe de suerte: hay plantas nuevas que recién encienden motores. La letra chica es el precio.
La minería argentina viene marcando un dato fuerte detrás de otro, y en mayo volvió a hacerlo. El Índice de Producción Industrial Minero del INDEC subió 9,2% interanual y quedó, según el propio organismo, por encima de todos los niveles registrados desde que la serie arranca, en 2017. El motor de ese máximo tiene nombre: el litio. La producción de carbonato de litio fue un 45,1% mayor que en mayo del año pasado, muy por encima del petróleo (+19,2%) y del gas (+5,5%).
No es un fogonazo de un mes. En lo que va de 2026 el litio acumula un alza del 47,5% frente al mismo tramo de 2025, y esa aceleración tiene una explicación física antes que estadística: son plantas nuevas que entraron en operación en los últimos dos años y que, recién ahora, empiezan a producir cerca de su capacidad de diseño. La pregunta que ordena esta nota: ¿es un salto estructural —Argentina que se sube en serio al negocio global del litio— o una foto que depende de un precio internacional que ya se dio vuelta una vez?
Un 45% impresiona, pero se entiende mejor mirando de dónde viene el litio argentino. Hace una década, el país producía cantidades marginales del llamado "oro blanco": la capacidad instalada rondaba las 35.500 toneladas anuales de carbonato equivalente. Con la puesta en marcha de proyectos en Jujuy, Salta y Catamarca, esa capacidad trepó a unas 186.000 toneladas en 2025, según la hoja de ruta de la Secretaría de Minería. Más de cinco veces en diez años. El salto de producción de este año es, sobre todo, esa capacidad que empieza a llenarse.
De 35.500 a 186.000 toneladas
Capacidad instalada de producción de carbonato de litio equivalente (toneladas/año).
Ese despliegue cambió el lugar de Argentina en el mapa. Hoy es el cuarto productor mundial de litio, detrás de Australia, Chile y China. Y la proyección oficial es todavía más ambiciosa: la consultora Rystad Energy, citada por la Secretaría de Minería, calcula que el país podría superar a Chile hacia 2029 y quedar como segundo productor mundial —solo detrás de Australia— alrededor de 2030. Son proyecciones, no hechos: dependen de que la inversión y los precios acompañen.
△ La cocina del dato
La cifra ancla nace del INDEC: su Índice de Producción Industrial Minero (informe del 7 de julio de 2026) mide el volumen físico producido de cada mineral. Ahí figura la producción de carbonato de litio de mayo —11.561,7 toneladas— y su variación interanual de 45,1%. No es una estimación de mercado: es el conteo oficial de toneladas.
Que el salto sea real y no un efecto estadístico se comprueba con una fuente independiente: los datos de las propias empresas. La planta Centenario-Ratones (Eramet, Salta), de 24.000 toneladas de capacidad, operaba hacia mediados de 2026 a cerca del 80% tras completar su puesta en marcha, y produjo 3.720 toneladas solo en el primer trimestre. A eso se suman los proyectos de Ganfeng, Río Tinto y Exar. La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) ubicó la producción total de 2025 en unas 116.000 toneladas. Dos caminos distintos —el índice del INDEC y la suma de plantas— apuntan a lo mismo: más toneladas.
Un matiz honesto: parte del 45% se explica por una base de comparación baja. En mayo de 2025 varias plantas todavía estaban arrancando; comparar contra ese piso agranda el porcentaje. La tendencia de fondo es igual de clara, pero el número exacto conviene leerlo con esa aclaración.
Importa por lo que el litio representa para dos cuentas argentinas. Una es la cuenta de dólares: el litio es hoy uno de los complejos exportadores que más rápido crece, y en un año de reservas ajustadas cada tonelada que sale suma divisas. La otra es la cuenta del mapa: la producción se concentra en la Puna —Jujuy, Salta y Catamarca—, provincias del norte donde una mina o una planta pesa muchísimo en el empleo y en la actividad local.
Más toneladas en la misma foto de mayo
Producción de carbonato de litio, mes de mayo. 2025 vs. 2026 (toneladas).
✈ ¿Cómo te afecta?
Si vivís o trabajás en el norte: ahí está el efecto más tangible. Las plantas de la Puna mueven empleo directo, transporte, servicios y regalías provinciales en Jujuy, Salta y Catamarca. Cuando la producción crece, esa actividad se derrama sobre pueblos donde hay pocas alternativas de trabajo formal.
Si mirás la macro y el dólar: el litio es divisa nueva que no depende del clima pampeano ni de la soja. En un año en que el país cuenta los dólares de a uno, un complejo que exporta más ayuda —de a poco— a descomprimir la cuenta externa. Ojo: sigue siendo chico frente a la energía o el agro, y buena parte se va como materia prima, no como producto elaborado.
Si te preguntás por qué tanto ruido con el litio: es el mineral de las baterías de autos eléctricos y de almacenamiento de energía. Argentina no vende litio para el consumo local, pero está parada sobre una de las mayores reservas del mundo justo cuando el planeta electrifica su transporte. De ahí que un dato de producción se lea, también, como una apuesta de largo plazo.
◎ Otras miradas
La lectura optimista (Gobierno y sector): es el despegue de una industria que puede llevar a Argentina al podio mundial del litio hacia 2030, con miles de millones de dólares en inversión comprometida bajo el RIGI y capacidad para multiplicar la producción actual.
La lectura cautelosa (analistas del mercado): el precio del litio se derrumbó desde el pico de 2022 y, aunque rebota en 2026, sigue siendo volátil; una parte del boom es volumen que se paga barato. Y como se exporta sobre todo carbonato sin procesar, el valor agregado —cátodos, celdas, baterías— se sigue produciendo afuera.
Las dos miradas conviven. El crecimiento de la producción es un hecho duro y de fondo; que se convierta en un negocio grande y estable depende de un precio que Argentina no controla y de cuánto de la cadena logre quedarse en el país. Ese asterisco Con Interés no lo borra.
¿Por qué justo ahora? Plantas nuevas y precio que rebota+
El salto de 2026 combina dos cosas. La primera es maduración de inversiones: proyectos que se construyeron entre 2022 y 2024 —Centenario-Ratones de Eramet en Salta, Mariana de Ganfeng, la expansión de Sal de Vida de Río Tinto en Catamarca, Cauchari-Olaroz en Jujuy— recién este año operan cerca de su capacidad. Producir litio de salmuera lleva tiempo: hay que llenar piletas de evaporación y ajustar procesos, y por eso una planta tarda meses o años en llegar a su nivel de diseño.
La segunda es el precio. El carbonato de litio llegó a cotizar por encima de los US$70.000-80.000 la tonelada en el pico de 2022 y después se desplomó por sobreoferta global, hundiendo la rentabilidad de muchos proyectos. En 2026 se recuperó con fuerza —más del 80% según referencias del sector— y el precio de exportación argentino promedió unos US$23.816 por tonelada en mayo. Es decir: más toneladas y mejor pagadas que en 2025, aunque todavía lejos de la euforia de hace tres años.
El podio mundial, con letra chica+
La proyección de que Argentina será el segundo productor mundial hacia 2030 proviene de la consultora Rystad Energy y fue adoptada por la Secretaría de Minería en su hoja de ruta a diez años, que apunta a unas 600.000 toneladas de capacidad hacia 2035. Es una meta, no un dato: otras estimaciones son más conservadoras —la chilena Cochilco calcula alrededor de 415.000 toneladas para el mismo horizonte— y todas dependen de que se concreten inversiones y de que el precio sostenga los proyectos.
También conviene precisar el "cuarto puesto" actual. Los rankings varían según la fuente y el año: algunos ubican a Chile tercero y a Argentina cuarta; otros, en plena reorganización del mercado, los ven muy cerca. Lo que no está en discusión es que Argentina es hoy la región de oferta de litio que más rápido crece del mundo, con las mayores reservas medidas.
¿Se sostiene? Lo que hay que vigilar+
A favor: hay capacidad instalada todavía sin llenar (la producción real de 2025, unas 116.000 t, está muy por debajo de las 186.000 t de capacidad), varios proyectos en construcción y reservas geológicas enormes. Si las plantas actuales terminan de llegar a régimen, la producción puede seguir subiendo aun sin obra nueva.
En contra: el negocio depende de un precio internacional volátil y de una demanda global de baterías que se mueve al ritmo de la adopción de autos eléctricos. Además, exportar carbonato sin procesar deja el mayor valor agregado —y el empleo industrial— fuera del país. Las variables a vigilar: el precio del litio, el ritmo de utilización de las plantas y si aparece industria de valor agregado local. Con Interés va a volver sobre este dato con los próximos informes del INDEC.