En 2024 murieron 176 bebés menos que en 2023 y la tasa de mortalidad infantil igual subió — el indicador que empeoró de verdad es que 7 de cada 10 de esas muertes eran evitables
La tasa pasó de 8,0 a 8,5 por cada mil nacidos vivos y el número circuló como una mala noticia. Fuimos a la serie completa del Ministerio de Salud: la tasa no subió porque murieran más bebés, sino porque nacieron 47.767 menos. Debajo de esa aritmética hay otro dato, que no depende del denominador y que empeora sin pausa desde 2019.
El Ministerio de Salud publicó las estadísticas vitales de 2024 y el titular fue uno solo: la tasa de mortalidad infantil subió de 8,0 a 8,5 defunciones por cada mil nacidos vivos. Es cierto, y es un indicador que importa. Pero una tasa es una división, y cuando una división cambia hay que mirar los dos números.
Arriba, el numerador: en 2024 murieron 3.513 bebés menores de un año. En 2023 habían muerto 3.689. Son 176 muertes menos, una baja de 4,8%.
Abajo, el denominador: en 2024 nacieron 413.135 bebés. En 2023 habían nacido 460.902. Son 47.767 nacimientos menos, una caída de 10,4% en un solo año — la segunda más grande desde 1999, apenas detrás del año de la pandemia.
Como el piso se achicó más rápido que el techo, la tasa subió. Las dos cosas son verdad al mismo tiempo: murieron menos bebés y el riesgo por cada nacimiento aumentó. Decir solo una de las dos deja al lector con la película equivocada.
Ahora bien: si la tasa está contaminada por el derrumbe de la natalidad, ¿hay algún indicador de la serie que hable del sistema de salud y no del padrón de nacimientos? Sí. Y es el que abre esta nota.
Desde hace décadas, la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) clasifica cada muerte infantil según un criterio de reducibilidad: si podría haberse evitado con prevención durante el embarazo, con una mejor atención del parto, con diagnóstico precoz o con tratamiento oportuno. No es una opinión periodística: es una categoría del propio sistema estadístico oficial.
Ese porcentaje no se calcula sobre los nacimientos. Se calcula sobre las muertes. Por eso el desplome de la natalidad no lo toca, y por eso es el indicador más limpio que tiene la serie para preguntarse cómo le está yendo al sistema.
La proporción de muertes infantiles evitables subió 13,9 puntos desde 2019
Porcentaje de las defunciones de menores de un año clasificadas por la DEIS como reducibles. Venía bajando; se dio vuelta en 2020 y no volvió al punto de partida.
La lectura es incómoda porque contradice la intuición: en la Argentina nunca murieron tan pocos bebés como en 2024 —3.513, el número más bajo de la serie que arranca en 1990— y al mismo tiempo una porción cada vez mayor de las muertes que sí ocurren no debería haber ocurrido. Entre 2015 y 2019 esa porción bajó 5,7 puntos, de 62,9% a 57,2%. Desde ese mínimo subió 13,9, hasta 71,1%.
Conviene decir de entrada lo que este número no significa, porque es la trampa simétrica de la que hablábamos: en cantidad, las muertes evitables también bajaron. Unas 3.291 en 2019 contra unas 2.498 en 2024, según nuestro cálculo sobre las cifras oficiales. Bajó todo, porque bajó el total. Lo que empeoró es la composición: dentro de un universo más chico, pesan cada vez más las muertes que la medicina sabe cómo prevenir.
Y este es el gráfico que explica por qué la tasa de mortalidad infantil, sola, dejó de ser un buen resumen de la salud infantil argentina.
Lo que se derrumbó en estos ocho años no es la tasa: es el denominador
Nacidos vivos, muertes de menores de un año y tasa de mortalidad infantil, las tres series llevadas a la misma escala. Las dos primeras se desploman; la tercera casi no se mueve.
En ocho años los nacimientos cayeron 41,4% y las muertes infantiles 46,4%. La tasa, que es el cociente entre las dos, bajó apenas 8,6%: de 9,3 a 8,5 por mil. Un indicador que se mueve un 8% mientras sus dos componentes se mueven más de un 40% está diciendo, sobre todo, que los dos caen a velocidad parecida.
Hay un detalle más, y apunta al mismo lugar. La mortalidad infantil se divide en dos tramos: la neonatal, que son las muertes de los primeros 27 días, y la postneonatal, del día 28 al año. En 2024 la postneonatal quedó clavada en 2,5 por mil, igual que en 2023. Toda la suba del total está en el tramo neonatal, que pasó de 5,5 a 6,0. Es el tramo más ligado al control del embarazo, a la atención del parto y a la terapia intensiva neonatal. El 70,5% de las muertes infantiles de 2024 ocurrió en ese primer tramo, antes de los 28 días.
△ La cocina del dato
De dónde sale. De las Estadísticas Vitales que elabora la DEIS del Ministerio de Salud a partir de los informes estadísticos de nacimiento y de defunción que se cargan en los registros civiles de las 24 jurisdicciones. No es una encuesta ni una proyección: es el registro administrativo completo. El INDEC no publica esta serie.
Con qué la cruzamos. Las tasas, las proporciones de reducibilidad y los conteos los tomamos de dos publicaciones distintas construidas sobre el mismo registro: el dataset abierto de la DEIS (Tasa de Mortalidad Infantil 1990-2024) y el reporte de estadísticas vitales 2024 de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Coinciden en los diez años de la serie graficada y en las 25 jurisdicciones. Para 2019 verificamos además contra el boletín original de la DEIS (5.745 muertes sobre 625.441 nacidos vivos: tasa 9,2).
Qué es "reducible". Una clasificación del propio sistema estadístico, no un juicio nuestro. Agrupa las muertes evitables por prevención durante el embarazo, por mejor atención del parto, por diagnóstico y tratamiento oportunos. Las demás categorías de 2024: difícilmente reducibles 23,0%, no clasificables 3,0%, mal definidas 2,9%.
Qué calculamos nosotros. Las muertes de menores de un año de los años sin conteo publicado (tasa × nacidos vivos ÷ 1.000), las variaciones interanuales, los índices base 2017 y la cantidad aproximada de muertes evitables. Todo se rehace con las cifras de la tabla del final.
El límite grande, y hay que decirlo fuerte. El último año cerrado de las estadísticas vitales argentinas es 2024. Se publican con cerca de un año y medio de rezago. Esta nota no describe 2025 ni 2026, y nadie puede describirlos todavía con esta serie: el dato no existe.
Un indicador que mide "muertes que podrían haberse evitado" es, en el fondo, una medida de acceso: cuánta gente llega a tiempo al control, al diagnóstico, al parto atendido. Y el acceso, en la Argentina, tiene código postal.
Nacer en Corrientes es casi tres veces más riesgoso que nacer en la Ciudad de Buenos Aires
Tasa de mortalidad infantil por jurisdicción de residencia de la madre. Diez jurisdicciones están por encima del promedio nacional; el norte concentra las más altas.
Corrientes (14,0), Chaco (11,8) y La Rioja (11,7) encabezan la tabla; la Ciudad de Buenos Aires (4,9), Chubut (5,3) y Tierra del Fuego (5,6) la cierran. Por regiones, el Noreste marca 11,4 y el Noroeste 9,7, contra 7,0 de la Patagonia y 7,9 de la región pampeana y de Cuyo. La brecha entre el extremo más alto y el más bajo es de 9,1 puntos.
Al lado de eso conviene poner el otro dato del sistema que sí llega hasta 2025. El 31 de agosto el Ministerio de Salud publicó las coberturas de vacunación del año pasado y celebró, con razón, que mejoraron todas. También hay que leer el nivel: el refuerzo de triple viral —sarampión, rubéola y paperas— pasó de 46,7% a 54,8%. La meta de inmunidad de rebaño que fija la Organización Mundial de la Salud es 95%. Ninguno de los seis refuerzos de 5 y 11 años llega al 60%.
△ ¿Cómo te afecta?
Si estás por tener un hijo o tenés uno chico: el tramo que empeoró en 2024 es el neonatal, el de los primeros 27 días, y el que crece es el de las muertes evitables. En términos prácticos, lo que más pesa es lo que ya se sabe y a veces se posterga: los controles del embarazo completos, el lugar donde se atiende el parto y el calendario de vacunación al día — sobre todo los refuerzos de 5 y 11 años, que son los que hoy están más flojos.
Si vivís en el norte: la diferencia entre 14,0 y 4,9 por mil no es azar ni genética, es infraestructura sanitaria. Es el argumento más concreto que existe a la hora de discutir a dónde van los recursos de salud de tu provincia, y es un dato oficial que podés citar.
Si mirás las cuentas públicas: este es uno de los pocos indicadores que permite preguntar por resultados y no por presupuesto ejecutado. No sirve para saldar la discusión —el rezago del dato es de año y medio—, pero sí para plantearla con una vara medible.
△ Otras miradas
Para el Ministerio de Salud, el año pasado fue de recuperación en el frente preventivo: en su comunicado del 31 de agosto de 2026 informó que las coberturas de vacunación de 2025 «alcanzaron los porcentajes más altos de los últimos años», con subas en todas las vacunas de la infancia, la adolescencia y el embarazo.
Para la Fundación Soberanía Sanitaria, el problema es el financiamiento: en su informe de enero de 2026 sostiene que «entre 2023 y 2024, el presupuesto ejecutado del Ministerio de Salud registra una caída real del 31%». Con Interés no pudo reproducir una serie real propia del gasto y no afirma la magnitud del ajuste; se cita la posición de la fundación, atribuida.
Para la Defensoría de los Derechos de NNyA, hay una política de primera infancia bajo tensión: en el mismo reporte del que salen las cifras de esta nota informa que inició una acción judicial (expediente 3723/2025) por el desmantelamiento del Plan ENIA de prevención del embarazo no intencional en la adolescencia.
La tabla completa, para rehacer cada cuenta +
| Año | Nacidos vivos | Tasa | Neonatal | Postneo. | Muertes <1 año | % reducibles |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 2017 | 704.609 | 9,3 | 6,5 | 2,9 | 6.553 * | 59,3 |
| 2018 | 685.394 | 8,8 | 6,0 | 2,8 | 6.031 * | 58,0 |
| 2019 | 625.441 | 9,2 | 6,2 | 2,9 | 5.745 | 57,2 |
| 2020 | 533.299 | 8,4 | 6,2 | 2,3 | 4.480 * | 59,3 |
| 2021 | 529.794 | 8,0 | 5,7 | 2,3 | 4.238 * | 63,8 |
| 2022 | 495.295 | 8,4 | 5,8 | 2,6 | 4.160 * | 69,0 |
| 2023 | 460.902 | 8,0 | 5,5 | 2,5 | 3.689 | 68,3 |
| 2024 | 413.135 | 8,5 | 6,0 | 2,5 | 3.513 | 71,1 |
Tasas por 1.000 nacidos vivos. * muertes de menores de 1 año estimadas por cálculo propio (tasa × nacidos vivos ÷ 1.000); 2019, 2023 y 2024 son conteos oficiales. Comprobación: 3.513 ÷ 413.135 × 1.000 = 8,50 y 3.689 ÷ 460.902 × 1.000 = 8,00.
El mínimo histórico, documentado. Reconstruimos con el mismo método el conteo de muertes de menores de 1 año de todos los años de la serie abierta de la DEIS, que arranca en 1990. Ninguno queda por debajo de 2024: los cinco valores más bajos son 2024 (3.513), 2023 (3.689), 2022 (4.160), 2021 (4.238) y 2020 (4.480). Antes de 1990 la DEIS no publica la tasa en ese dataset, así que el superlativo se acota a la serie disponible.
Por qué "la primera suba desde 2002" no es exacto +
Circuló que la mortalidad infantil aumentó «por primera vez desde 2002». La serie oficial de la DEIS muestra que en el período que cubre esta nota hubo otras dos subas: de 2018 a 2019 la tasa pasó de 8,8 a 9,2, y de 2021 a 2022 pasó de 8,0 a 8,4.
La formulación que sí resiste la serie es la que publicó Chequeado en enero de 2026: 2024 registró el mayor aumento desde 2002 —medio punto, empatando con el salto de 2001-2002—, y los años de suba desde entonces fueron 2006-2007, 2018-2019, 2021-2022 y 2023-2024. Es una diferencia chica en la redacción y grande en lo que el lector se lleva: no es que el indicador venía bajando sin interrupciones y se rompió, es que oscila desde hace años dentro de una banda estrecha.
La caída de la natalidad, el fondo del cuadro +
La tasa bruta de natalidad fue de 8,9 por mil habitantes en 2024. En 2015 era 17,9: se partió a la mitad en nueve años. Las seis mayores caídas interanuales de nacimientos desde 1999 son todas de la última década: 2020 (−14,7%), 2024 (−10,4%), 2019 (−8,7%), 2023 (−6,9%), 2022 (−6,5%) y 2016 (−5,5%).
Eso obliga a leer con cuidado cualquier tasa sanitaria argentina que tenga nacimientos en el denominador, no solo esta: la mortalidad materna, la fecundidad adolescente y la mortalidad neonatal comparten el mismo piso móvil. Es la razón por la que en esta nota el indicador principal es una proporción sobre las muertes y no una tasa sobre los nacimientos.
Qué no dice esta nota +
No atribuye causas. La mortalidad infantil responde a cadenas largas —control prenatal, nutrición, cobertura efectiva, terapia neonatal— con rezagos de años. Ningún dato de esta serie permite adjudicar un movimiento a una decisión de gobierno concreta, y esta nota no lo intenta.
No compara con el exterior. El Banco Mundial publica para la Argentina de 2023 una mortalidad infantil de 8,2 contra los 8,0 de la DEIS, porque son estimaciones modeladas y no registro. La propia fuente oficial argentina lo advierte al pie de sus tablas. Mezclarlas en un mismo gráfico sería un error.
No usa datos de 2025. Ni los tiene nadie: el anuario de estadísticas vitales de 2025 todavía no se publicó.